La prevención, la mejor arma

En muchas bodas se ofrece barra libre. Es algo que suele gustar a la mayoría de los invitados, especialmente a los más jóvenes. Pero si tienes miedo a que se acabe liando un problema a causa del alcohol, caso de antecedentes en otras bodas de la familia, lo mejor es prescindir de ella.

Que haya en las mesas bebida suficiente para que todo el mundo pueda tomar alguna copa, pero sin excesos. Es lo mejor para asegurarse de que no va a haber problemas. Si se quiere ir un poco más allá se puede contratar una barra libre en alguna sala de fiestas para ir más adelante con los amigos de confianza.

Quizás algunos piensen que es un gesto de tacañería por parte de los novios, pero no se trata de no beber nada, sino de beber comedidamente y prevenir los problemas.

Personal de seguridad

En algunas bodas la barra libre es casi ineludible, pero si se sospecha que puede haber problemas lo mejor es contratar personal de seguridad con el mandato de ser muy discretos. Si alguien ha bebido de más y se pone especialmente pesado y molesta a otros invitados el personal de seguridad puede invitarle a dejar el lugar de una forma discreta.

Incluso se le puede proporcionar un taxi para que vaya a su casa de manera segura y sin altercados acompañado por alguna persona de su confianza ya que sería una verdadera grosería dejar a la persona en la calle y un peligro permitir que pueda conducir su coche.

El personal de seguridad debe de estar bien escogido, no pueden ser agresivo y ser ellos mismos los que acaben causando los problemas, sino que tienen que saber actuar de manera contundente pero elegante y diferenciando a la persona que ha bebido un poco de más pero sabe comportarse del causante de conflictos.

Amigos colaboradores

Si ya se sospecha de antemano que alguien puede acabar montando un numerito durante la boda, lo mejor es contar con la colaboración de alguien que se encargue de evitar que la persona beba o que se ocupe de hacer que abandone el local una vez que no esté en condiciones de seguir en el mismo. Tiene que ser alguien que sepa manejar a esa persona para que todo sea discreto.

Es un tema que cuesta trabajo tratar con la familia, pero siempre es preferible hacerlo a acabar viviendo una escena bastante desagradable que haga que la boda se recuerde no por su menú o por la elegancia de los novios, sino por el numerito de este invitado o por la pelea que causo con otro de los presentes.