¿Ayuda a adelgazar sí o no?

Varios estudios avalan que el aceite de coco ayuda a perder peso y que además, es un tipo de aceite que no eleva el colesterol ni los triglicéridos. Pero esto no quiere decir que se pueda utilizar a voluntad.

Tomado en ayunas está demostrado que puede contribuir a aumentar ligeramente el metabolismo basal, esto es, puede ayudar a que el cuerpo consuma más energía en reposo. Por tanto, ayuda a quemar más calorías.

Se recomienda tomar una cucharadita de postre en el café  de por la mañana. Dado que su sabor es muy suave, no afecta mucho al gusto del café y de esta manera se toma caliente, que es el modo de tomarlo para que ayude a perder peso.

El aceite de coco habitualmente está cuajado, como si fuera una vaselina, y se toma con la cuchara deshaciéndose fácilmente en el café caliente o en la leche caliente.

¿Qué cantidad se debe de tomar?

Se recomienda no sobrepasar las cinco cucharaditas de postre al día y esto siempre y cuando no se consuma otro tipo de aceite. Es decir, no pueden tomar cinco cucharaditas de aceite de coco y también dos cucharadas soperas de aceite de oliva porque otra dieta dice que esto es bueno para el organismo.

Este aceite también se puede utilizar para cocinar a la plancha quedando especialmente bien con los huevos revueltos. Si se quiere tomar aceite de oliva en crudo para ensaladas, entonces la dosis sería de una cucharadita de aceite de coco al día con el desayuno y una cucharada de aceite de oliva virgen crudo.

Desayuno con grasa estimulante

En las nuevas dietas la grasa ha dejado de ser el demonio a evitar y ahora se diferencia entre distintos tipos de grasa. La de los lácteos, por ejemplo, se considera muy buena para la salud y por eso se recomienda un desayuno con café, dos cucharadas soperas de mantequilla natural y una cucharadita de aceite de coco, todo batido para estimular el metabolismo.

En cualquier caso ni este desayuno estimulante para el metabolismo ni el aceite de coco, como quiera que se utilice, van a funcionar si no se acompaña de una dieta sana, baja en hidratos de carbono y grasas saturadas y en la que se de preferencia a una alimentación natural basada en carne, pescado, verduras, huevos, lácteos y frutas dejando a un lado harinas refinadas, productos elaborados con grasas saturadas, fritos o carnes con grasa en los bordes.