Ya te dimos algunos trucos para dormir al bebé pero ahora vamos a profundizar en algunas formas de ayudar a que caiga en un sueño profundo y que te ayude a terminar con tantas noches sin dormir por sus continuos llantos y la falta de sueño. Aquí tienes nuestras sugerencias:

  1. El baño: Además de resultar una actividad reconfortante e higiénica, también puedes emplear el baño como una forma para lograr que tu niño se relaje y le genere ganas de dormir. Usa una temperatura que le pueda parecer agradable (37° C) o aceites esenciales y perfumes. No prolongues demasiado el baño pero trata de que el proceso sea adecuado, siempre demostrándole afecto y proyectándole seguridad. Esto también ayudará a que el bebé asocie el baño como un hábito antes de dormir y con el tiempo no te cueste demasiado trabajo lograr que duerma sino que él mismo estará predispuesto a ello.
  2. Un masaje: Después de un buen baño que le reconforte y le haga sentir fresco, puedes regalarle un buen masaje para relajarlo. Es importante que sepas que el masaje puede ayudar al pequeño a evitar trastornos habituales como los cólicos o el estrés, así que puedes ponerlo boca abajo y con unas gotas de aceite o crema, empezar a efectuar movimientos rotatorios suaves desde su espalda hasta el final de su espalda y viceversa. Posteriormente, puedes continuar desde sus manitas hasta sus hombros y luego puedes ponerlo boca arriba y masajear su cabeza y mejillas. Para finalizar, puedes hacer el mismo movimiento sobre el abdomen con las palmas de las manos.
  3. La cena: Habiendo dado un masaje relajante al niño, si acaso no se ha dormido aún, es ideal amamantarlo. Este proceso es el más primitivo y natural del bebé, así que procura un espacio cómodo y tranquilo para que pueda percibir una sensación de sosiego. Además, la leche materna incluye un compuesto clave para el sueño del bebé, el triptófano, que favorece que tu bebé concilie el sueño, sobre todo si es de noche. La lactancia materna también posee compuestos hormonales que facilitan el sueño de la madre.
  4. Miedos e intranquilidades: Al estar un poco más grandecitos, los niños pueden tener naturalmente aversión a la oscuridad o miedo a la soledad. Por ello te recomendamos que uses palabras de apoyo y aliento, caricias, o actividades como la lectura de cuentos o canciones de cuna, que le proyectarán gran seguridad al momento de irse a la cama. Siempre ten en cuenta que sus inseguridades son más volubles por ser niños, así que si prestas especial atención a esto, también estarás reforzando el vínculo de familiaridad y compañía y fomentando inconscientemente el valor del apoyo fraternal en el niño.
  5. El momento perfecto para dormir: La mejor manera de asegurarse que tu bebé dormirá a rienda suelta estará en que lo dejes en su cuna o su cama en el momento exacto. Esta no es una tarea sencilla para madres que están amamantando, pero si logras hacerlo, también podrás garantizarte un sueño reparador. Esto es porque los bebés que pueden conciliar el sueño por sí mismos, tienden a dormirse más rápidamente y son capaces de calmarse ellos mismos para dormir.

Diferentes autores y expertos en la materia aconsejan que es beneficioso el crear una escala del 1 al 10 sobre el período del sueño. En esa escala, 1 es para cuando está totalmente despierto y 10 cuando está profundamente dormido. Se recomienda esperar a que tu bebé esté en el número 7 u 8 y ahí, a dormir.

Esperamos que estos consejos te ayuden a enseñar al bebé a dormir y así puedas crear en él los hábitos necesarios para que concilien el sueño con mayor rapidez.