Aunque hay diversas enfermedades vamos a tratar tan solo las más estudiadas y las que pueden aparecer con más frecuencia, obviando aquellas de las que todavía no hay pruebas de su transmisión a humanos o que son meramente anecdóticas.

  • Salmonelosis: Es una de las enfermedades más frecuentes transmitidas de reptiles a hombres. No toda la salmonela puede ser contagiada entre diferentes especies. Los síntomas son sobre todo digestivos, con vómitos y diarreas que pueden llegar a ser bastante intensas.
  • Aeromoniosis: Es causada por reptiles acuáticos y precisamente es el agua el que la transmite más habitualmente, entrando en el cuerpo humano a través de cortes o heridas que entran en contacto con la misma. También puede transmitirse mediante un mordisco del animal.
  • Campylobacteriosis: Esta enfermedad está normalmente relacionada con las tortugas y causa en el ser humano diarreas y gastroenteritis aguda. Se manifiesta de manera bastante intensa y puede ser muy molesta.

  • Mycobacteriosis: Es una enfermedad que puede afectar a todos los reptiles y que causa en humanos problemas de infección muy graves en el aparato respiratorio. Es una de las enfermedades más peligrosas que pueden ser transmitidas por un reptil

  • Hongos: El contagio de hongos es también bastante frecuente, aunque generalmente se trata de problemas de carácter leve que tienen un fácil tratamiento, con la excepción de personas especialmente sensibles o con un sistema inmunitario demasiado débil.

  • Cryptosporidium: La transmiten las serpientes y no se trata de una enfermedad demasiado común. En una persona sana es muy difícil que tenga efectos, pero en alguien inmunodeprimido puede ser motivo de diarreas y problemas intestinales.
  • Envenenamientos: Algunas serpientes o especies de ofidios venenosos pueden causar problemas al ser humano con su mordedura o su simple contacto con la piel. Hay que ser especialmente cuidadosos con animales venenosos, pero también es muy importante conocer bien qué especie metemos en casa y evitar llevarnos animales de la naturaleza, ya que no solo puede ser ilegal, sino que también puede ser muy peligroso para nosotros y para nuestra familia.

Medidas preventivas

Estas son las medidas preventivas más recomendables para evitar que los reptiles nos contagien zoonosis:

  • Realiza las revisiones veterinarias correspondientes: La mejor prevención para que un animal no te contagie enfermedad alguna es que no la padezca. Para eso es necesario acudir a las revisiones veterinarias que nos marque el especialista en animales exóticos que hayamos elegido para que se haga cargo de la salud de nuestra mascota. Aunque estos animales no se vacunan, es necesario revisarlos para comprobar que todo va bien y que no están sufriendo ningún tipo de problemas de salud. Respeta los consejos que te ofrezca para su alimentación.
  • Lavarse bien las manos tras manipular al animal: Es un hábito higiénico que debemos de tener siempre que entramos en contacto con el reptil o con sus objetos. No es bueno que los niños pequeños los toquen o limpien, pero si lo hacen debemos de inculcarles la importancia de asearse tras eso. No se debe de besar a estos animales, en primer lugar por motivos higiénicos, pero en segundo lugar porque no son especies a las que les guste el contacto físico y no van a interpretar esto como una muestra de cariño, sino como una invasión de su espacio, incluso como una agresión y pueden responder con estrés o incluso agrediendo.
  • No permitas que los reptiles anden sueltos y entren en contacto con tu comida o menaje de cocina. No les des comida en cacharros que utilices habitualmente para comer tú, sino que deben de tener sus propios recipientes. Tampoco debemos de estar comiendo o bebiendo mientras limpiamos a nuestro animal, ya que es fácil que de este modo la comida entre en contacto con algún agente contagioso y pase a nuestro organismo rápidamente.
  • En caso de mordiscos hay que acudir al médico inmediatamente en caso de que se haga herida. Si se producen arañazos leves debemos de vigilarlos y en caso de que comenzamos a notar que la zona se enrojece, hincha o aparecen palpitaciones acudiremos inmediatamente al médico para que nos administren un antibiótico.