La preparación para una maratón debe estar muy planificada, no debemos atender solo el entrenamiento, ya que el equipamiento es tan, o más, importante que los ejercicios que hagamos para prepararnos.  Lo primero que tenemos que hacer a la hora de escoger nuestro calzado para una prueba de maratón es observar detenidamente nuestro pie.  Tanto si es un especialista el que nos aconseja como si lo haces tú mismo, lo que hay que averiguar es si somos pronadores, supinadores o neutros, todo depende de la pisada.

Ya sea en carreras cortas, de media distancia o largas, como las maratones, uno de los puntos fundamentales que tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir unas zapatillas es cuánto pesa el corredor y cómo es su ritmo a la hora de correr. En carreras tan largas y de tanto desgaste físico, es importante, primar la protección por delante de la ligereza, ¿por qué decimos esto?, pues porque cuantos más kilómetros corremos más cansancio sufrimos y en una maratón el cansancio provoca que perdamos toda nuestra eficiencia mecánica, motivo por el que decimos que es mejor protegernos antes que cualquier otra cosa.

Una persona con una mayor masa corporal debería elegir zapatillas con más amortiguación, mientras que una persona por debajo de los 60 kilos o con una preparación muy superior,  debería optar por un modelo con menos amortiguación y más flexibilidad y ligereza. También influye mucho el ritmo de carrera, cómo ya hemos dicho anteriormente, el impacto que recibe un deportista que corre cinco minutos por kilómetro es mucho más dañino que el que corre por debajo de los cuatro minutos. Esto tiene su explicación por la inercia y la velocidad del deportista. Cuanto más rápido corremos menos tiempo toca el suelo el pie, y si ese es nuestro caso podemos sacrificar un punto de amortiguación a favor de la ligereza. Aunque es importante recordar, que nunca optemos por una zapatilla tan ligera que no absorba nada del impacto de nuestra pisada, pues en cuyo caso nos veremos en riesgo de sufrir una lesión.

Otro punto que debemos atender con mucho cuidado a la hora de elegir el calzado para correr una maratón, es prestar especial atención a la elección de la talla de la zapatilla. Lo ideal es escoger medio número más del que solemos calzar y si nuestro pie es ancho, elegir una horna muy generosa ya que tiene que quedar un margen que permita al pie ensancharse sin que suframos, puesto que durante una prueba de maratón el pie aumenta seis partes de un milímetro su contorno.

En resumidas cuentas, para una prueba de maratón, algo que también se podría aplicar a la preparación para una media maratón, lo recomendable es elegir un modelo con una amortiguación generosa, un muy buen control de estabilidad aunque no seamos pronadores y saber con exactitud cuál es nuestra talla y la horna ideal para nuestro pie, sin que el pie se nos quede muy estrecho.  Cómo ya hemos dicho anteriormente, según nuestro peso y ritmo podremos usar zapatillas con más flexibilidad o más amortiguación.