1 - Asegúrate de que realmente quiere visitas. Cada vez más padres optan por no recibir visitas en el hospital. Las estancias hospitalarias en partos normales son muy breves y son días agotadores para los padres. La madre acaba de pasar por un parto y el padre suele encargarse de papeleos y tramites.

Su hijo acaba de nacer y es lógico que quieran tener un tiempo para estar juntos y disfrutar del pequeño. Por eso lo mejor es respetar su deseo. Quizás no les importe que les visiten los familiares más cercanos, pero no les apetezca tener la habitación llena de gente.

Por eso, lo mejor es preguntar antes de ir, siempre de manera amable y dando a entender a los padres que se entendería perfectamente una negativa y que podrías ir a conocer al niño más adelante a casa si les parece lo más conveniente.

2 - Una vista corta es más que suficiente. Si los padres aceptan visitas, piensa que eso no es una carta blanca para poder pasarte la tarde en el hospital de charla con el resto de las visitas. A menudo, la habitación de la parturienta se convierte en un hervidero de gente charlando y riendo que no solo no permiten que ella descanse, sino que también alteran el sueño del niño.

Por suerte, cada vez más hospitales restringen las visitas permitiendo solo una o dos personas de cada vez y dentro de un horario establecido. Si decides acudir saluda a los padres, conoce al niño y retírate tras una visita breve para dar tiempo a los demás a que hagan lo mismo. Ya tendrás ocasión de visitas más largas cuando estén instalados en casa.

3 - Evita los regalos aparatosos. Es costumbre llevar regalos cuando un niño nace, pero a veces no nos damos cuenta del inconveniente que estos pueden llegar a suponer. La parturienta se encuentra con varios ramos de flores, un buen montón de cajas de bombones y una completa selección de peluches.

Es frecuente que el padre tenga que realizar varios viajes a casa para llevarse todo eso ya que de otro modo sería imposible moverse por la habitación. Si se te hace violento acudir sin regalo elige algo pequeño y que no sea incómodo de transportar. Quizás podrías llevarles una tarjeta de regalo, que seguro que agradecerán mucho más que regalos que se repiten varias veces.

4 - Evita consejos que no te han pedido. Los padres, sobre todo sin son primerizos, pueden llegar a sentirse un poco abrumados por la responsabilidad de un bebé. Ellos tienen a sus personas de confianza a las que pedir consejo, así que evita decirles lo que tienen que hacer si ellos no te han preguntado al respecto.

Sobre todo, no realices comentarios que pueden resultar ofensivos para la madre, como hacer juicios de valor sobre la lactancia. Tampoco establezcas comparaciones sobre si el niño es grande, pequeño, gordo o flaco. Son cosas que la mayoría dicen sin mala intención pero que para los padres pueden llegar a ser muy molestas o hacerles sentir mal.