El nazismo no solo se valía del ejército para someter a las personas; tenía entidades de inteligencia con el objetivo de localizar fuentes de actividad peligrosas para el movimiento. La Gestapo era una de dichas instituciones, y operaba como una rama de la SS. Estaba conformada por policías y abogados bajo la dirección de Hermann Göring y el mando de Rudolf Diels. Estaba fuera de cualquier tipo de control jurisdiccional, fuera criminológico o administrativo.  Esto hiso posible los encarcelamientos masivos sin procesamiento judicial a campos de concentración (el trato que recibían los presos fue, desde el inicio y desde todo punto de vista, ilegales)

En 1936, se inauguraba sobre la calle Pomorska, altura 2, un edificio residencial para los estudiantes de la región de Silesia. En los primeros meses luego de la invasión alemana, el edificio se convierte en el cuartel de la Gestapo.  Hoy en día, cumple la función de museo, esperando quizás inspirar un replanteamiento moral entre sus visitantes, un cambio que lleve a lograr que estos horrores dejen de repetirse.

El antiguo cuartel de la Gestapo es actualmente un museo

El museo se divide en dos secciones: las celdas y una exhibición de material-acertadamente denominada ‘Las Gentes de Cracovia en Tiempos de Terror’- con documentos, fotografías, grabaciones de audio, entre demás materiales, que ilustran con pasmosa claridad lo ocurrido entre los años 1939 y 1945, bajo la bota del nazismo, y los horrores que se extendieron de una u otra forma en los años de la pos-guerra, bajo el régimen tiránico del estalinismo, hasta 1956. . Se recomienda iniciar por las escaleras, por la exhibición. La muestra no trata generalidades; cada víctima tiene un nombre y un apellido; se mantiene alejada de grandes batallas sin cuartel, para darnos una mirada a la vida cotidiana de aquellos tiempos, donde la violencia, la miseria y el silencio forzado eran la norma.

Pasillo de este museo de Cracovia de la Gestapo

En contexto, es tiempo de encarar la realidad más directa, aquel material que las mismas víctimas tocaron. Los cuartos que originalmente se pensaron para dar cobijo a estudiantes durante sus años de formación fueron reducidos a celdas de detención por la dirección de la Gestapo. Allí, fueron detenidos y torturados miles de prisioneros políticos. Es escalofriante pararse entre aquellas sólidas paredes de cemento: aquellos acallados en el tiempo dejaron mensajes  en esas mismas paredes que ahora miles leen cada año; frases rasguñadas en la piedra.

El museo no es una visita agradable para el corazón, pero es una poderosa experiencia para la mente. Ayuda a poner muchas cosas en perspectiva, y, sin duda, lleva al crecimiento moral a aquellos dispuestos a prestar la debida atención. La única crítica negativa que puede hacerse es que aún no cuenta con descripciones para los visitantes de habla hispana: la información se encuentra en polaco e inglés.

El museo se encuentra abierto de martes a domingo de 9:00-10:00 a 16:00-17:30 horas. El precio por adulto es de 6PLN; 5PLN estudiantes. Todos los martes la entrada será gratuita.