La historia de las Catacumbas de Roma data de mediados del siglo II D.C. Todo el complejo tiene una extensión de 15 hectáreas aproximadamente, con una profundidad de 20 metros y una red de túneles de kilómetros en distintos niveles.

Estas catacumbas han sido, en el imaginario popular, un sitio de refugio para los cristianos en épocas de persecuciones. También, en la fantasía colectiva, se creía que si te perdías en las galerías, nunca volverías a salir de ellas. Por supuesto, nada de eso es cierto. De hecho, el verdadero propósito de estos extensos túneles era servir de sepultura para miles de cuerpos.

Hay más de 60 catacumbas, cada una con una longitud de unos 150 a 170 kilómetros. Se trata de 75 mil cuerpos enterrados a lo largo de la Vía Apia, que fuera una de las calzadas más importantes de la Antigua Roma. Son auténticos laberintos de nichos rectangulares.

Desde tiempos remotos, el Imperio Romano prohibía que los cadáveres de los muertos se enterraran dentro de Roma. Es por ello que las necrópolis se hallaban fuera de la ciudad, donde actualmente se encuentran las catacumbas.

Si bien los romanos quemaban los cuerpos de los fallecidos, los judíos y los cristianos los enterraban, ya que no estaban de acuerdo con la costumbre de quemarlo, pues creían que era un acto pagano. Sin embargo, el espacio pronto empezó a escasear y tuvieron la idea de cavar túneles debajo de la Ciudad Eterna para enterrar los cadáveres.

uno de los pasillos que recorre las catacumbas donde enterraban los muertos

Estos lugares ocultos bajo tierra les permitían a los cristianos y los judíos sepultar a sus muertos, utilizando sus símbolos religiosos sin miedo a la persecución habitual por parte de las autoridades romanas.

Al firmarse el Edicto de Milán en el año 313 D.C., se terminó la persecución a los judeocristianos, por lo que empezaron a construirte iglesias y cementerios sin temor a las reprimendas. Además, podían adquirir sus propios terrenos sin que fuesen confiscados por las autoridades.

A continuación, te mencionamos algunas de las catacumbas mejor conservadas y que sobrevivieron a los continuos saqueos, en especial los perpetrados por los bárbaros durante el siglo VIII.

  • Catacumbas de San Calixto (Via Appia Antica, 126): Con más de 20 kilómetros de extensión, estas galerías de tumbas fueron el lugar de enterramiento de 16 pontífices y decenas de mártires cristianos.

Catacumbas de San Calixto

  • Catacumbas de San Sebastián (Via Appia Antica, 136): Estas catacumbas de 12 kilómetros de extensión deben su nombre a un soldado martirizado por convertirse al cristianismo: San Sebastián. Junto con las de San Calixto son las mejores que se pueden visitar.

Catacumbas de San Sebastián

  • Catacumbas de Domitila (Via delle Sette Chiese, 280): Fueron encontradas en 1593. Estas catacumbas de más de 15 kilómetros de recorrido deben su nombre a la nieta del emperador Vespasiano.
  • Catacumbas de Priscila (Via Salaria, 430): Conservan algunos frescos muy importantes, como las primeras imágenes de la Virgen María.
  • Catacumbas de Santa Inés (Via Nomentana, 349): Tras ser martirizada por su cristianismo, Santa Inés fue sepultada en las catacumbas que luego fueron nombradas en su honor.

Para recorrer las Catacumbas de Roma, puedes contratar un tour guiado o hacerlo por tu cuenta, pudiendo acceder en autobús público o taxi.