Vigilar las pulsaciones  mientras corremos es un sistema muy bueno para mantener un indicador cuantitativo tanto de nuestro estado físico como del ritmo que llevamos en nuestro entrenamiento. Es verdad que los principiantes que se inician al salir a correr suelen vigilar especialmente cómo evitar el flato, pero resulta muy importante determinar si estamos corriendo a un ritmo adecuado para nuestro estado físico. Poder establecer un intervalo de pulsaciones significa programar un buen entrenamiento que nos conducirá a obtener los objetivos queridos. La medición de las pulsaciones podemos llevarlas a cabo de muchas maneras:

  • Podemos medir las pulsaciones cardíacas con un dispositivo electrónico como si disponemos de un pulsómetro. Es una manera sencilla y precisa de conocer en todo momento nuestra frecuencia cardíaca. Hoy en día los pulsómetros son aparatos que se han generalizado mucho y sus precios se han abaratado.
  • Y también podemos vigilar la frecuencia cardíaca de forma manual, colocando un dedo en nuestra muñeca (en la arteria radial) para contabilizar el número de latidos en un determinado momento. La técnica es la siguiente, colocamos de forma suave el dedo medio y el índice en la muñeca durante quince segundos. El resultado lo multiplicamos por cuatro, así sabremos las pulsaciones que tenemos por minuto. Puedes obtener una cifra más precisa si cuentas los latidos en la muñeca  durante 60 segundos.

Antes de llevar a cabo la medición de nuestra frecuencia tenemos que hallar nuestro máximo cardíaco individual en pulsaciones por minuto. En hombres se calcula mediante la fórmula “220 - Nuestra edad” y en las mujeres la fórmula es “225 – Nuestra edad”. Esa será la máxima cantidad de pulsaciones a las que podemos llegar sin bajar nuestra intensidad. Cuando lo tengamos, calculamos el 65% y el 85% del mismo, el resultado será el mínimo y el máximo de pulsaciones a las que llegaremos cuando hagamos ejercicio aeróbico. Esa será nuestra zona de saludable de actividad, en la que nos deberíamos mantener cuando corremos para quemar grasa y mejorar nuestro estado de forma.

¿Qué debemos saber a la hora de controlar nuestras pulsaciones cardíacas? Para empezar lo tenemos que saber el tiempo de recuperación que necesitamos después de realizar el ejercicio. Cuanto menor sea este después de correr, más en forma estaremos. Para conocer el tiempo de recuperación en base a las pulsaciones, lo que hacemos es medir nuestras pulsaciones después de correr, y a continuación otra vez un minuto después. Así pues, cuantas más pulsaciones hayamos bajado entre las dos mediciones, mejor forma física tendremos. De todas maneras te mostramos a continuación unos valores para que te orientes en cuanto a las pulsaciones. Si pasado un minuto, se recuperan menos de 30 pulsaciones, el estado físico es malo. Si se bajan entre 30 y 40, significa que no se entrena con frecuencia. Si se baja una cantidad cercana a los 50, nuestro entrenamiento es regular y va por buen camino. Si recuperamos hasta 70 pulsaciones nuestro estado es muy bueno. Y bajando de 70 pulsaciones en adelante podemos ser considerados corredores de élite.

En definitiva, es muy importante tener un control de las pulsaciones durante nuestras rutinas de ejercicio para así conseguir los objetivos. Conocer esto junto con una buena planificación del entrenamiento harán que consigamos una mejora forma física, permitiendo así alcanzar nuevos retos.

Si te han interesado estos consejos, teniendo en cuenta los beneficios de salir a correr, te animamos a conocer también nuestro artículo en el que nalizamos cómo correr de forma adecuada, algo que puede resultarte útil para corregir algunos hábitos poco adecuados para esta modalidad deportiva.