Entre muchas ventajas de este tipo de iluminación se encuentra su eficacia, ya que la luces LED consumen entre un 50 y un 90% menos de electricidad que las bombillas comunes. Esto implica un ahorro similar en tu factura eléctrica. Los LEDs consumen en luz el 90% de la energía que consumen, por lo que convienen mucho a nivel económico.

Por otra parte, estas bombillas LED suelen durar muchísimo más que las de otro tipo. Su vida media es de 50.000 horas de uso, en comparación con las 2.000 horas de una bombilla regular. Sin dudas, tienen una larga duración.

Algo muy importante es que la tecnología LED es la más económica en cuanto a la iluminación. Las luces LED no contienen mercurio, a diferencia de las fluorescentes que sí lo tienen y las bombillas normales que tienen tungsteno. Ambos materiales son tóxicos y nocivos para la salud. El proceso de reciclado de las bombillas LED es mucho más fácil y simple debido a que están libres de componentes contaminantes y están compuestas por un 99% de materiales reciclables, por lo que son ideales para cuidar el medio ambiente. Además, cumplen la normativa europea RoHS para la industria eléctrica-electrónica, que prohíbe el uso de ciertas sustancias peligrosas en productos de ese tipo.

Otra ventaja es que las luces LED no emiten calor, lo que permite que sean instaladas en cualquier sitio sin miedo a que estropeen algo. A su vez, tampoco generan radiación infrarroja ni ultravioleta, por lo que no son peligrosas para la salud. Por el contario, las bombillas regulares sí emiten calor. Además, la tecnología LED es fácilmente adaptable a nuestras necesidades y se puede regular tanto el tono como la intensidad de las bombillas.

La tecnología LED reduce las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) y azufre, reduciendo la huella de carbono que se genera en cada hogar o establecimiento y protegiendo el ecosistema.

Es importante destacar que las lámparas LED son muy útiles en entornos donde hay muchas vibraciones (por ejemplo, junto a las vías del ferrocarril) o donde se está en movimiento (en vehículos), ya que son muy resistentes y difíciles de romper. Asimismo, no requieren de elementos reflectores para dispersar la luz e iluminan exactamente la zona que se quiere iluminar, a diferencia de otros tipos de iluminación que tienen pérdidas por la reflexión.

Finalmente, la iluminación LED es la que tiene mayor velocidad de respuesta si la comparamos con las bombillas comunes o de tungsteno. Puesto que no necesitan calentarse con anterioridad para funcionar, encienden inmediatamente ni bien se activa el interruptor. Tampoco parpadean como otros tipos de luces.

Por estas razones y muchas otras, la iluminación LED es la que más respeta el medio ambiente e, indudablemente, la más sustentable de todas.