Enfermedades relacionadas con los sentidos

Como nos ocurre a las personas, un perro de cierta edad comenzará a perder vista, oído y olfato. Esto es normal, pero hay que controlarlo ya que en algunos casos se puede ayudar a que determinadas enfermedades, como las cataratas, no vayan a más y el animal no acabe sus días ciego.

Enfermedades relacionadas con el aparato locomotor

Los huesos pueden sufrir de reuma, de osteoporosis o de artritis. Quizás el perro ya no quiera correr como antes, no le apetezca jugar mucho o le cueste trabajo subir las escaleras.  Es importante un diagnóstico para que el animal pueda ser tratado y no sufra dolores y se frene en lo posible el avance de la enfermedad.

Enfermedades relacionadas con el aparato digestivo

Las digestiones de un perro mayor son más lentas y pesadas, pero si el abuelete vomita a menudo, tiene diarreas o varía sus hábitos alimenticios comiendo de más o de menos, hay que visitar al veterinario para que nos diga si puede haber algún problema digestivo más serio.

Enfermedades relacionadas con los órganos internos

Hay que vigilar si el peludo se fatiga demasiado, ya que puede ser síntoma de un problema de corazón. Sus riñones pueden dar problemas y la pista la vamos a tener en la orina. Si el perro orina naranja seguramente está teniendo una infección o un problema de riñones. Sus ojos también nos indicarán su estado de salud, pudiendo mostrarse amarillos en su parte blanca si el hígado no va como debería.

Los perros deben de revisarse a menudo a cualquier edad para detectar tumores. Al bañarlos es un buen momento para comprobar que no hay bultos bajo la piel ni inflamación en los ganglios.

Otros problemas

La diabetes y los problemas de piel son también enfermedades en las que la edad es un factor de riesgo. También es posible que el animal se vuelva menos paciente, quiera estar más a solas y que su carácter cambie ligeramente. Ante cualquier cambio de carácter importante hay que acudir a revisión pues puede enmascarar un problema mayor.