Las cataplasmas más antiguas se realizaron con hierbas. Estas se cocían y se aplicaban sobre la zona a tratar vendándolas contra el cuerpo. Este tipo de cataplasmas tienen la desventaja de que son muy húmedas y no permiten que la persona haga una vida normal mientras la lleva puesta.

Por eso, más adelante comenzaron a aplicarse cataplasmas con barro o con masa de harina. Tanto la arcilla como la masa tienen propiedades absorbentes que permitían que se impregnaran en el producto beneficioso para la enfermedad a tratar y se pudiera aplicar más cómodamente, colocándola en la zona y vendándola. Esta masa no era tan pringosa y permitía que la persona pudiera moverse o estar en la cama sin mojarla.

Aunque actualmente las cataplasmas se utilizan más bien para problemas de tipo muscular o de tendones, hasta hace relativamente poco eran muy usadas para bronquitis y otros problemas de pulmón; para inflamaciones de hígado; para ayudar a calmar los cólicos de riñón cuando hay piedras; para aliviar cistitis y un largo etcétera.

Aplicación de las cataplasmas

Algunas cataplasmas, especialmente las que se colocan sobre esguinces o sobre heridas, se dejan actuando la mayor parte del día y solo se retiran para colocar una nueva. Pero cuando se trata de dolores musculares o de descongestionar el pecho se aplican de un modo diferente.

Se colocan en la zona y se dejan actuar entre quince minutos y un par de horas, dependiendo de la importancia del problema y también del tiempo del que se disponga. Hecho esto se retiran y se repite la operación dos o tres veces al día.

La mayoría de las cataplasmas no tienen efectos secundarios más allá de que puedan irritar la piel si esta es sensible a alguno de sus componentes, por eso no hay nada que temer en aplicar la cataplasma más veces si se tiene dolor y se nota alivio con ella.

Las compresas

Las compresas son muy parecidas a las cataplasmas, realmente la diferencia es mínima. En el caso de las compresas se trata de un paño impregnado en la sustancia activa que se aplica sobre la zona una vez torcido.

Como para el caso las diferencias son tan pequeñas, nosotros lo trataremos como si fuera el mismo tipo de tratamiento

Cataplasmas y estética

Otro de los usos de las cataplasmas es el que se les da en los tratamientos estéticos. Las envolturas que actualmente realizan en algunos spas son ni más ni menos que fruto de la evolución de las antiguas cataplasmas.

Pero también se realizan directamente este tipo de tratamientos para calmar la piel, para hidratarla o para tratar problemas de acné o seborrea.