Algunas personas, para prevenir este tipo de problemas, deciden acostumbrar a sus gatos desde que son muy pequeños, a llevar uñas postizas. Seguramente estarás pensando ¿no quieren que arañen y les ponen uñas postizas? ¿Qué clase de incongruencia es esa? Bueno, quizás no me he expresado bien, estas uñas postizas son en realidad funditas de silicona que cubren sus uñas naturales.

Para que sean efectivas el gato se tiene que acostumbrar a ellas desde que es un cachorrito muy pequeño, mejor si todavía no puede oponerse. Hay que tener en cuenta que los mininos tienen mucha personalidad y que es habitual que algunos no las toleren de ninguna manera y se las quiten una y otra vez. Será una lucha encarnizada que solo puede acabar con el gato rindiéndose (a veces ocurre, no perdamos la esperanza) o con nosotros desistiendo y optando por enseñarles a usar el rascador (si, no voy a mentir, las posibilidades aquí son muy altas).

La función de las uñas

Estas fundas se colocan en la uña y no impiden que el gato haga vida normal. Pueden caminar, pueden moverse, trepar e incluso utilizar el rascador, aunque en este caso seguramente acaben cargándose alguna de las fundas.

Lo que no podrán es arañar, trepar por las cortinas o cualquier otra actividad que implique ayudarse de las uñas. Pero en ningún caso es doloroso ni molesto físicamente para el gato y hay más posibilidades de que acaben aceptándolas que con los famosos patucos para gatitos, que no tuvieron ningún éxito.

Estas uñas se hacen en todos los colores y con todo tipo de adornos. Para los gatos más machos con un sentido de la estética muy clásica, pueden usarse en negro y para aquellos que no tienen complejo y para hembras presumidas hay todo tipo de adornos de fantasía que harán que estén más guapos que nunca.

Una vez a la semana conviene repasar todas las fundas y reponer aquellas que se han caído. Al crecer la uña hay que sacar la funda para poder cortarla y volver a colocarla.

El principal problema de estas uñas

El principal problema que tienen estas uñas, al menos desde nuestro punto de vista, es que son demasiado fáciles de quitar y que el gato lo va a intentar incluso si no está incómodo con ellas. El motivo es que el minino afila sus uñas de una manera muy especial, que es quitando capas de uña completas.

Sí, estamos hablando de que va quitando “funditas” de uña hasta conseguir que esta quede más fina y por tanto mucho más afilada. Por tanto, su instinto lo llevará a tratar de quitarse esa capa para afilar y será complicado que la aguante puesta.