Como vemos, es muy importante que los perros y gatos coman despacio pero mientras que a los perros, con mucha paciencia se les puede enseñar a comer con más lentitud, con los gatos esto es misión imposible. Por suerte hay diferentes trucos para conseguir este objetivo de un modo divertido para ellos y poco estresante para nosotros.

En el caso de los gatos suelen funcionar bien los juegos que liberan alimento. Meter la comida en una bola que al hacerla rodar vaya soltando el pienso les hará comer más lentamente y además los mantendrá entretenidos. Los gatos adoran cazar y jugar y esta puede ser una forma de aprovechar ese instinto para conseguir nuestro objetivo.

Los perros no suelen tener tanta paciencia y es posible que rompan el juguete para acceder al alimento aunque algunos disfrutan con los huesos de caucho rellenos de pienso. Con ellos funcionan mejor trucos como el de utilizar un comedero con salientes  que ocupen parte del área destinada a la comida. De este modo tienen que “rebuscar” el pienso por los rincones de comedero, haciendo que no puedan tragar grandes cantidades a toda velocidad.

Los comederos dosificadores

Tanto para perros como para gatos existen comederos dosificadores. Estos no impiden que el animal coma todo de una vez, pero al menos pueden ir soltando pequeñas cantidades de alimento de forma periódica, lo que hace que aunque lo engullan la cantidad sea pequeña y no les haga daño.

Otro truco es esconder pequeñas cantidades de comida por toda la casa. Tanto a unos como a otros les saldrá el cazador que llevan dentro y la buscarán, encontrando tan solo una pequeña ración de cada vez y debiendo buscar para conseguir algo más de alimento.

Existen unos comederos de silicona aptos para perros y gatos que tienen un montón de relieves en altura. La comida queda metida entre todos estos salientes, de modo que el animal tiene que ir separándolos y metiendo el hocico  hasta alcanzar sus granos de pienso. Otra divertida manera de obligarles a comer más despacio.