En Estados Unidos encontramos importantes empresas y organizaciones en las que podríamos trabajar

Paso 1: elegir tipo de visa para EEUU

  • Extranjeros cualificados. Dentro de las personas que viajan a Estados Unidos para trabajar como empleados cualificados hay varias categorías dependiendo de su situación laboral. Una de ellas es la H-1B que es la aplicada a profesionales en general, la G-4 para personal de compañías internacionales pero con oficinas en EEUU o la L para los trabajadores que son trasladados a las oficinas de este país dentro de una misma empresa. Cada grupo cuenta con unas condiciones diferentes como el periodo para trabajar o la posibilidad de llevar a su familia con ellos. 
  • Extranjeros no cualificados. Corresponde a la H-2B y tiene una duración general de un año aunque es posible ampliarla por un par de meses más. Se conceden a extranjeros no cualificados pero cuya tarea a realizar no la va a realizar residentes estadounidenses o no hay personal suficiente en ese sector profesional. Hay un número limitado de este tipo de visas que se conceden por año, rondando más o menos las 50 mil. 
  • Para labores agrícolas. Se la conoce como la H-2A y cuenta con las mismas condiciones en cuanto a periodo de tiempo que la H-2B, pero se diferencia de ésta en que no hay un número limitado de expediciones por año. Entre las ventajas que ofrece es que el personal con este permiso de trabajo contará con el salario mínimo o más y tendrán las mismas condiciones laborales que los estadounidenses que trabajan en el sector agrícola. 

Los trabajos agrícolas tienen sus propias condiciones para acceder desde otros países

  • Intercambio. Depende totalmente del centro de estudios de origen y del que se hará dicho intercambio. Sirve para actividades de ‘au pairs’, universitarios, profesores, estudiantes de Enseñanza Secundaria o monitores de campamento. A pesar de su carácter académico, este tipo de visa también es aplicable para las personas que ejercen la profesión de médicos. 
  • Estudiantes. Si vas a estar en Estados Unidos como un estudiante y quieres trabajar mientras desarrollas tu formación académica, podrás obtener un permiso de trabajo pero éste deberá ser previamente respaldado por el centro de estudios o universidad. Si comienzas una actividad laboral sin un permiso oficial, te expondrás a una dura sanción. 
  • Permiso de Autorización de Trabajo. Para solicitar este tipo de visa son muchas las condiciones que pueden darse para ellos; ya que incluye desde ciudadanos en busca de asilo hasta casos de violencia doméstica, refugiados o cónyuges cuyas parejas sí que tienen un permiso de trabajo. En este último caso, se concedería una visa H-4 para vivir en el país pero no para trabajar por ello en Estados Unidos. 

Paso 2: solicitud directa en la Embajada de EEUU

Una vez que sabes qué tipo de visado necesitas, debes meterte en la página web de la Embajada de Estados Unidos de tu país y en la sección de “visados para no-inmigrantes” solicitar una cita. Deberás desplazarte hasta la localidad en la que se encuentre dicha embajada con los documentos necesarios: pasaporte en vigor y con dos páginas en blanco, los formularios de solicitud propios para tu visa y una fotografía de 5x5 centímetros, tomada sobre un fondo blanco y realizada en los seis meses anteriores. Deberás pagar una tasa tanto al rellenar el formulario como al solicitarlo, y aunque los costes dependen del tipo de visado, debes calcular unos 300 dólares por persona.

Una vez llegues a la Embajada no te sorprendas si tienes que hacer fila; hay dos colas, la preferente que es de aquellos americanos que están en tu país y la de del resto, formada esta última por personas de todo tipo de nacionalidades, que están en tu país y quieren entrar en EEUU. Deberás pasar por tres tipos de controles bastante exhaustivos: en el primero te quitarán todas tus pertenencias para acceder y te harán firmar varios papeles para que quede constancia de tu visita, en el segundo control te tomaran todas las huellas dactilares y por último harás una especie de “entrevista de trabajo” en el que se te preguntará por qué y para qué quieres viajar a Estados Unidos. No te sorprendas si te hacen preguntas como “si tienes pensado matar al Presidente de EEUU”, si “vas a violar a alguien durante tu estancia” o si anteriormente “has participado en algún genocidio”; este tipo de preguntas siempre las realizan a cualquier turista que viaje al país.

Paso 3: sanidad en Estados Unidos

Teniendo en cuenta que en Estados Unidos no disponen de un plan de sanidad nacional como en España u otros países del mundo, las condiciones médicas durante un periodo de trabajo allí serán diferentes. Si vas a estar un par de meses allí, te recomendamos que contrates en tu país de origen una póliza de viaje para cubrir los posibles costes médicos en caso de que ocurriera algún accidente. En caso de que tu permiso de trabajo sea adquirido a través de una empresa, lo ideal es obtener la póliza a través de ésta y que sea pagada por la compañía. Por otra parte, si decides asumir los costes en caso de que te ocurriera algo debes tener en cuenta que los gastos sanitarios en Estados Unidos son excesivamente elevados.

Durante la solicitud de tu visa para entrar en EEUU, te preguntarán por la forma en la que piensas ‘asumir’ tus costes médicos en caso de necesidad y se asegurarán de que dispones de dinero o bienes suficientes como para poder certificar que podrás volver a tu país pasado el tiempo de expedición y que dicho dinero será suficiente para poder mantener tu estancia en Estados Unidos. Antes de marcharte, te pedirán el pasaporte y tu foto y te la enviarán a la dirección de correo postal que solicites en un plazo aproximado de dos semanas. Debes tener en cuenta que el día que visites la Embajada puede suponerte un periodo de tres horas más los costes y tiempo de desplazamiento desde tu localidad.