Fue así que Daan ideó una torre de 6 metros y medio de altura que se inaugurará en la ciudad holandesa de Rotterdam el próximo mes de septiembre. Esta torre, que funciona con tecnología iónica, permitirá limpiar las partículas de gases contaminantes en el aire de dicha urbe.

El “Smog Free Project” (“Proyecto sin smog”, en español) nación como una idea para liberar el cielo de las ciudades del smog, absorbiendo el aire contaminado para purificarlo y luego devolverlo limpio. Podríamos decir que funciona como una especie de “filtro” de gran tamaño que limpia el aire de las partículas contaminantes. El material con el que fue construida la torre es liviano, por lo que es fácil de trasladar y de armar.

En colaboración con la empresa ENS Europe y la Universidad de Delft, Roosegaarde Studio patentó la torre modular que simula una aspiradora que utiliza tecnología de iones, similar a la que se emplea actualmente en hospitales.

La torre comenzará a funcionar el 4 de septiembre en la sede de Roosegaarde Studio, en Rotterdam. Se cree que la misma también se inaugurará en Pekín y en otras ciudades con altos niveles de contaminación atmosférica, como lo es México D. F.

Si bien la ciudad holandesa donde la torre funcionará por primera vez no sufre problemas de contaminación del aire, Roosegaarde asegura que es el sitio ideal para probar el funcionamiento de su proyecto. También afirmó que su estudio se encuentra en tratativas con el gobierno chino para implementar el mismo sistema de limpieza atmosférica en la capital del país asiático.

Como ya se sabe, Pekín enfrenta un oscuro futuro en materia de contaminación del aire. Si el gobierno de China no hace nada al respecto, la situación puede empeorar. Por suerte, parece que su interés por el “Smog Free Project” de Roosegaarde puede ser el primer paso hacia la dirección correcta. Según el diseñador, la capital china tiene un presupuesto de más de 185 millones de dólares para solucionar su mayor problema ambiental pero, por el momento, solamente han trasladado las fábricas a zonas menos pobladas como única medida al respecto.

La contaminación se cobra más de 3 millones de vidas al año, muchas más que el virus del sida y del paludismo en conjunto. Las partículas contaminantes más pequeñas pueden ingresar a los pulmones, causando graves enfermedades como el cáncer, el enfisema y otros problemas cardio-respiratorios.

Roosegaarde reconoce en su web que su proyecto no es la solución definitiva a la contaminación atmosférica de las grandes ciudades sino que lo considera como “una experiencia tangible de un futuro más limpio”. Es decir, el diseñador holandés nos quiere mostrar que un mundo sin smog es posible si trabajamos junto a gobiernos, ONGs (organizaciones no gubernamentales) e industrias “limpias” para lograrlo.