Principales tipos de ramos de novia

  • Redondo. Se le conoce de este modo por la forma redondeada que crean las flores que lo componen. Este tipo suele ser el más elegido entre las novias y generalmente elaborado con rosas, especialmente rojas. Sin embargo, puede utilizarse cualquier tipo de flor para su elaboración y puede llevar porta-ramos o no. Los tallos son muy cortos y suelen ir forrados con la misma tela del vestido para que a la novia le sea más cómodo de llevar en todo momento. Son los más demandados por las posibilidades de combinaciones de flores que ofrece y porque son manejables y cómodos de llevar a lo largo del día.
  • Cascada. Los ramos en cascada se convierten en verdaderos protagonistas durante las ceremonias ya que es uno de los más elegantes y llamativos que encontramos. Es perfecto para vestidos de novias sencillos, ya que de este modo el ramo se convierte en un elemento más y es uno de los aspectos que más miradas atrae durante la boda. Antiguamente era uno de los más utilizados y hoy en día es uno de los tipos que menos se ven entre las novias. Recomendado especialmente a las mujeres altas ya que al ser bastante grande, visualmente no queda bien en novias ‘bajitas’. Sin embargo, suele ser el más incómodo de llevar y poco práctico si queremos tener las manos libres durante el enlace.
  • Presentación. Junto con el ramo de cascada, es uno de los más solemnes y elegantes, pero también uno de los más incómodos de llevar. Debido a su elaboración, no se lleva con la mano sino que se apoya sobre el brazo de la novia de forma que queda en todo momento expuesto. Se puede ‘jugar’ con dos modos de hacerlo; una de ellas es que se vean flores en un extremo con sus respectivos tallos en el otro o bien que los tallos queden totalmente escondidos por coloridas flores. Lo recomendamos si quieres un ramo que capte todas las miradas, pero también es conveniente pensar que constantemente lo llevaremos reposado sobre nuestro brazo y pecho. ¡Cuidado con las flores que manchan ya que irá extremadamente pegado a nuestro vestido!
  • Ramillete. Es parecido al ramo redondo pero de un tamaño más reducido. Si tu vestido es muy espectacular o quieres que las flores no sean el elemento más llamativo de tu ajuar, te recomendamos el ramillete. Se utilizaba muchos en los enlaces de la época victoriana pero todavía en la actualidad sigue manteniendo el encanto para las novias que quieren un ramo sencillo y discreto. Como el tamaño es bastante reducido, se suele aprovechar para usar flores de colores más llamativos como morados o amarillos cuando las novias se decantan por esta tipología.
  • Compuesto. Las novias que quieran llevar algo totalmente personalizado y elaborado deben elegir el compuesto. ¿Cómo se hace? Creando una flor con pétalos de diversas flores de la misma tipología. Por ejemplo, si quieres un ramo compuesto de rosas se creará una rosa gigante con pétalos de estas flores. Aunque es uno de los más bonitos también es uno de los más caros debido a su compleja creación. No lo recomendamos en fechas muy calurosas ya que puede que las altas temperaturas hagan propicio que los pétalos se estropeen rápidamente con el paso del día.
  • Tallo largo. La parte superior del ramo es como un ramo redondo ya que generalmente suele tener esa forma de bóveda, pero se diferencia de éste en que los tallos se dejan largos para que sean uno de los elementos más llamativos. Son muy fáciles y cómodos de llevar y pensado para novias con mucha personalidad. Mezcla elegancia, sencillez y atracción en un mismo ramo y los forrajes de los tallos dan vida a un complemento más de nuestro vestido.