Estas terapias estaban basadas en la recuperación del vínculo tan especial y ancestral que existía entre el hombre y el animal que en la actualidad se está perdiendo debido al actual estilo de vida.  Las mascotas como delfines, caballos, peces, loros, gatos, perros….resultaron ser la mejor medicina que un paciente podría recibir. Todos estos animales  son elegidos gracias a que reúnen una serie de requisitos para que la terapia cumpla su objetivo principal.

Ancianos que reciben la compañía de perros como parte de sus cuidados

Las terapias  deben ser  dirigidas obligatoriamente  por un profesional de la salud cuya meta fundamental sea la de mejorar el funcionamiento  físico, social, emocional o cognitivo de su paciente. En este sentido están pensadas especialmente para disminuir el dolor, la depresión y aumentar la sensación de bienestar, la motivación y autoestima. Existen terapias pasivas basadas en el positivo efecto causado por la simple presencia del animal que hace que el paciente se olvide del dolor. Otra modalidad seria la terapias   activas como adiestramiento, diversos  juegos, reconocer las partes del animal, las texturas, cuidados del animal como darle de comer, sacarlos a pasear…etc. que ayudan a potenciar los aspectos que se quiere  de cada paciente.

Estas terapias resultan imprescindibles en residencias de ancianos donde se puede trabajar con enfermos de Alzheimer, demencia senil, pérdidas de vista y problemas auditivos e incluso  contra la soledad. De igual modo puede ayudar a niños con parálisis cerebral, autismo, es decir tanto para discapacitados físicos como mentales. Incluso se ha experimentado resultados positivos en centros de menores o penitenciarias cuyo objetivo fundamental es la rehabilitación de la persona.