La solarización es un proceso de desinfección de un determinado terreno, mediante el aumento de la temperatura solar, que se produce de manera natural. La exposición al sol hace que la superficie se caliente y de esta forma puedan eliminarse insectos, malas hierbas, y cualquier otro elemento que esté impidiendo o perturbando el correcto funcionamiento del suelo.

Es una técnica ecológica, y se remonta a la antigüedad, cuando no existían métodos industrializados para realizar el mantenimiento de los suelos. Por ello, sigue siendo efectiva actualmente, y con grandes ventajas, ya que es un proceso natural y de bajo costo.

¿Cómo se realiza?

El proceso de solarización en jardines es bastante sencillo. Debe hacerse en un terreno libre de siembra, ya que esta técnica está diseñada para la preparación antes del cultivo, o luego de finalizar por completo una cosecha.  Lo primero que debemos hacer es limpiar el terreno, retirando restos de platas y raíces. Seguidamente, se debe labrar la tierra y realizar un proceso de riego de forma integral, es decir, a lo largo y ancho de la superficie.

Luego, debemos colocar un plástico sobre la tierra, que funcionará como capa protectora, muy similar a un invernadero, pero sin dejar demasiada distancia entre el plástico y el suelo. Este proceso está muy condicionado por los aspectos naturales, así que debe iniciar a tempranas horas del día, para que cuando alcance su mayor punto de temperatura, pueda desarrollarse la solarización de forma exitosa.

Una vez que el calor llega al suelo, el plástico lo absorbe y ayuda a que permanezca para generar el proceso de desinfección. La profundidad del calor puede alcanzar medio metro aproximadamente y mientras más extensa sea una superficie, mayor será la cantidad de calor generada. El proceso puede extenderse por varios días, dependiendo de las características del suelo.

Ventajas

Además de ser ecológico, por lo tanto, inofensivo respecto al medio ambiente planeta, es muy económico, ya que no implica la compra de productos químicos para aplicar sobre el suelo. Por otro lado, permite que se eliminen microorganismos, larvas, semillas de malas hierbas, hongos y demás enfermedades. También contribuye a la hidratación del suelo con nitrógeno, calcio y magnesio, que fortalecerá el desarrollo del cultivo.