Te darás cuenta de forma muy sencilla que la subida de la leche materna ha empezado porque el volumen de tus pechos, la sensibilidad y el peso de estos es más elevado, porque efectivamente se está produciendo el calostro o la nutritiva leche materna para alimentar a tu bebé.

Puede que en los primeros días la leche sea excesiva o menor, eso se debe a que el cuerpo aún no se ha acomodado a las necesidades alimenticias del nuevo bebé, una vez que el cuerpo determine cuánto come el bebé regularmente, verás que la leche se adaptará a esta media ¡asombroso, no es cierto!

Qué evitar durante la subida de la leche materna

Ante todo debemos procurar no hacer cosas que puedan dañar nuestro cuerpo y que eviten al nuevo bebé nutrirse adecuadamente, y sobre todo erradicar esos hábitos que aunque mamás y abuelitas hayan hecho, hoy está comprobado que son nocivos.

  1. Evitemos que pase mucho tiempo entre lactancia y lactancia, ya que pueden endurecerse los senos y el pezón por el exceso de leche en las mamas. Esto dificultará la alimentación al bebé
  2. Evitemos el uso de chupetes o biberones, ya que pueden acostumbrar al pequeñito a ellos y con esto desdeñe la alimentación natural
  3. Evite las temperaturas extremas cerca de las mamas, ya que los conductos de leche son tan sensibles como las mamas en sí, y estos pueden contraerse en exceso o relajarse también más de lo debido

En ocasiones los bebés no gustan de alimentarse de forma natural y esto es algo de lo que se desconoce las causas, pero lo que podemos hacer es drenar las mamas y alimentar al bebé con biberones o a cucharaditas, ya que el calostro o la leche materna es el mejor alimento que un recién nacido puede comer, rico en grasas y nutrientes para él.

Como último consejo te recomendamos que jamás tires la leche, porque aunque duelan los pechos y pienses que puede ser un exceso, es alimento del bebé que puede ser almacenado en el congelador o heladera una vez que se ha drenado.