Hay que aprender a lidiar con ellos y tal vez, con sutileza, hacerles cambiar de actitud hacia ti y tu trabajo. ¿Y cómo se logra eso? Pues primero hay que tener paciencia. Es lo más importante para tratar con este tipo de jefes. No tener paciencia le puede llevar a tomar actitudes que en vez de afectar a su superior, lo perjudique a usted y eso no es lo que quiere, sobre todo, si desea conservar su empleo. Además, puede que primero tengas que pasar por esta especie de “prueba” para alcanzar tus metas profesionales.

En segundo lugar, tienes que analizar si esa persona no tiene alguna formación en gerencia de personal o de la gestión de una oficina u equipo de trabajo. A su vez, puede no tener la suficiente instrucción académica, pero logró el puesto que tiene y tiene que aceptarlo. Ambas podrían ser una explicación sobre su problema de actitud y profesionalismo. Piensa sobre eso antes de tomar medidas drásticas para tratar de solucionar el problema.

Otra opción sería fingir que tu jefe es de tu agrado, pero esto puede ser agotador emocionalmente. Y la hipocresía no siempre es una buena “arma” para enfrentar este tipo de problemas.

¿Qué hacer ante este jefe?

Vamos a ver todos los pasos que puedes seguir para tratar de solucionar del modo más amistoso posible una situación caótica por un jefe incompetente. Estos son nuestros consejos sobre qué podrías hacer:

Actúa con inteligencia. Infórmate sobre la rutina de tu jefe para saber sus gustos y qué no le agrada. Esto puede ayudarte muchísimo a evitar inconvenientes.

Intenta mejorar la relación con tu superior. Trátalo/a con cortesía, no hables mal de él/ella, evita los chismes y hablar a sus espaldas. Evade las ofensas. Demuéstrale que ser amable funciona para lograr los objetivos del trabajo y hacer el ambiente de trabajo más agradable. De a entender que usted es mejor persona.

Igualmente intenta negociar con tu jefe, de forma que logren unificar las ideas sin conflictos y así trabajar en equipo con tranquilidad.

No le “declares la guerra” en su cara, más bien fomenta el trabajo amistoso. Muéstrate receptivo ante sus ideas y sugerencias.

En el caso en que te veas agraviado por el mal trabajo de su jefe o actitudes poco amables, intenta hablar con este/a para intentar solucionar el problema y hazle comprender que existen mejores formas de afrontar la situación.

En el caso en que ya no puedas soportar la situación, solicita un cambio de oficina o departamento, pero sin hablar mal de tu jefe. Puedes decir que es hora de nuevas responsabilidades o facetas o quieres explorar otros caminos laborales.

Ten presente que no todos los jefes son ideales, pero si te llegas a topar con uno de este estilo, haz uso de los consejos que te hemos expuesto en este artículo y así podrás asegurarte de cumplir con tu labor con eficiencia y paz.