En España sigue habiendo cierto reparo por una parte de los trabajadores a solicitar este tipo de referencias positivas. En algunos casos porque les da cierta vergüenza pedir una carta de recomendación, pareciéndoles que es como solicitar un favor.

Las cartas de recomendación son algo que todo trabajador debería de pensar que se ha ganado una vez que ha finalizado una relación laboral en la que ha cumplido con las exigencias de la empresa. Ha hecho bien su trabajo, la empresa está contenta y es justo y normal que eso se refleje en una carta que sirva de informe para el siguiente empleo.

El hecho de finalizar una relación laboral no tiene por qué querer decir que las cosas han terminado mal. Un contrato temporal para cubrir unas necesidades concretas finaliza y al acabar este la persona se va, pero no porque no valga para el puesto o no se esté contento con ella, simplemente sus servicios no son ya necesarios.

En otros casos, el trabajador piensa que una carta de recomendación es algo así como pedir un enchufe. Pero no tiene nada que ver.

Lo que habitualmente conocemos como enchufe es el hecho de que alguien entre en un trabajo porque una persona con influencia lo coloca ahí o presiona para que lo hagan independientemente de su valía.

Una carta de recomendación no es una presión ni una petición para que se otorgue puesto alguno. Es un reconocimiento de los méritos de un trabajador y de su buen trabajo en un puesto concreto. Podríamos decir que es exactamente todo lo contrario a lo anterior.

Normalmente, un empleador no pide una carta de recomendación pero sí puede pedir referencias. En estos casos se puede llamar a la empresa en la que ha trabajado anteriormente la persona para preguntar su opinión a nivel profesional.

Mucho más sencillo es que el trabajador lleve ya una carta en la que se explica todo esto y que puede presentar en los diferentes trabajos a los que se presente ya que puede ser una carta general, que no está dirigida a ninguna empresa en particular.

La carta de recomendación se puede pedir en el momento en el que finaliza el contrato o se puede pedir cuando se vaya a acudir a una entrevista de trabajo. Pero el mejor momento es cuándo se abandona la empresa y todo está muy fresco y muy presente.

En el momento de solicitar la carta de recomendación se puede preguntar a la persona encargada del personal  si en caso de ser necesario podría indicar a otras empresas que llamen para solicitar referencias directas o alguna información adicional a la que se pueda encontrar en la carta.