La alergia surge cuando el sistema inmunitario de la persona trata al alérgeno como un invasor con la consecuente reacción alérgica que puede ser muy variada y no es más que el intento de nuestro cuerpo a expulsar esa sustancia extraña. En ese sentido los órganos más afectados son los ojos, garganta, pulmones, piel, nariz e incluso tubo digestivo.  Las sustancias más comunes que hacen desarrollar alergias son los ácaros del polvo, el moho, el polen, alérgenos de origen animal sobre todo de mascotas y cucarachas.

En muchas ocasiones la alergia pasa desapercibidas por las propias personas pues sus síntomas se pueden pasas inadvertidos o confundirse con otras patologías. Por ejemplo la congestión crónica suele confundirse con un simple resfriado o gripe. En este sentido resulta perjudicial ya que es importante detectar a tiempo los síntomas para poder suministrar los fármacos oportunos para que no se vuelva a producir. Existen varias manifestaciones alérgicas como las cutáneas, respiratorias o neurológicas.

No siempre identificamos los síntomas de la alergia correctamente

Puedes darte cuenta de que padeces de alguna alergia si por ejemplo te tocas constantemente la nariz, cuando  te encuentras los ojos llorosos y orejas marcadas…etc. Uno de los síntomas más específicos de las alergias son las silbancias que se producen  cuando el aire pasa a través de las vías respiratorias ya que existe una obstrucción del flujo del aire. Entre los síntomas menos confusos de alergias se encuentra,  la urticaria.  Son las más visibles y pueden durar varios días pueden ser causa directa de alergias algún alimento, picadura de insectos, o a la exposición solar.

Hemos hablado de los síntomas más habituales que suelen darse pero existen otros que se les suele relacionar  con alergias como el insomnio, la fatiga o la depresión. El Insomnio y la fática, en realidad, se producen a causa de los síntomas alérgicos que hacen imposible conciliar el sueño con lo que se produce fatiga y cansancio. Por otro lado los cambios de humor debido a padecer ciertos síntomas alérgicos que pueden derivar en depresión.