1. El Ojo de la Planta

Las plantas necesitan asegurarse una óptima exposición solar para producir su alimento. De alguna manera, deben también determinar si las condiciones climáticas son las ideales para florecer. Desde el punto de vista evolutivo, tiene sentido que desarrollasen la capacidad de captar la luz. 

Cuando se define ‘visión’, se hace referencia a órganos. Todo tejido está conformado por células con capacidades distintas en base a la función que deben cumplir. En el caso del ojo animal, las células que lo conforman captan la luz. Las plantas no tienen ojos, pero tienen células que operan de manera similar. 

Las plantas pueden ver al detectar cambios de luz en el exterior

Darwin fue una de las primeras personas que estudió los sentidos de las plantas. Diseñó un simple experimento para testear si las plantas veían. En primero lugar, colocó algunos brotes en un cuarto oscuro en el que iba alterando la dirección desde donde llegaba una única luz y documento el movimiento de las plantas. Efectivamente, los brotes en crecimiento se movían en dirección a la luz.

Ahora, ¿dónde se ubica el ojo de la planta? Para determinar esto realizó un segundo experimento: colocó una tapa de plástico negro que no dejaba pasar la luz sobre la punta de la planta. Los brotes cubiertos no se movían. Como esto podía deberse a que el peso de la tapa lo evitaba, les colocó una tapa transparente. Los brotes se movieron en respuesta a la luz.

2. Las Plantas Tienen Olfato

El olfato es la capacidad de ciertos tejidos en el cuerpo de captar químicos en el aire (volátiles). La mayoría de los animales lo hacemos a través de la nariz; otros de la boca. Los seres humanos no dependemos demasiado de este sentido, pero otros animales dependen de él para cazar y comunicarse.

Las plantas liberan químicos al aire durante el proceso de maduración de sus frutas (etileno), o cuando son atacadas por insectos. Seria de utilidad para otra planta detectar estos gases para fructificar ella misma y poder prepararse para cuando los insectos la ataquen.

Las plantas tienen olfato para detectar amenazas externas y protegerse

Para determinar si las plantas reaccionaban al etileno, Ian Baldwin y Jack Schultz, colocaron alrededor de 30 árboles pequeños de modo que no tuvieran contacto físico entre ellos en dos cajas herméticas.  En una de ellas, cortaron hojas en dos de las plantas. Luego de dos días, midieron los químicos en las hojas. Todos los arboles en la caja donde se habían cortado hojas produjeron químicos repelentes.    

Un experimento simple que puede realizarse en el hogar: colocar un plátano en avanzado estado de maduración en una bolsa plástica con un avocado (palta) verde. En una segunda bolsa, colocar solo el avocado.  ¿Cuál madura primero?

4. Las Plantas se Comunican Entre Ellas

Cuando hablamos de comunicación, inmediatamente pensamos en intenciones o conocimiento. En los animales, se habla de receptores y emisores  pero no siempre de intención. A veces, algo que se considera comunicación se da simplemente por una característica física determinada por la selección natural. Así, una rana de colores brillantes “avisa” a los depredadores de que es venenosa.

El mismo razonamiento puede aplicarse a las plantas. Si una planta, al ser devorada, emite un químico volátil que es captado por otra y produce, en esta, una reacción, entonces se están comunicando.

5. A las plantas les gusta la música

En este punto es donde se generan las mayores exclamaciones de protesta. Hemos crecido con la idea de que, al hablarles, las plantas crecen mejor. En los últimos años, han salido reportes que lo confirman…o determinan que las plantas aprecian la música clásica. Sin embargo, estos estudios no son científicos. Es posible que la ciencia aún no haya descubierto los mecanismos a través de los cuales las plantas podrían captar sonidos pero, por ahora, empíricamente, se estima que son sordas.

Se ha demostrado que las plantas son capaces de apreciar la música

6. Las Plantas Responden al Tacto

Considerando la cantidad de cosas que les hacemos en la cocina, puede resultar perturbaron suponer que las plantas sienten. Sin embargo, hay una diferencia entre lo que es responder a estímulos y experimentar dolor. Los animales sentimos dolor porque tenemos terminaciones sensoriales especializadas en la piel y en los órganos. Experimentar dolor es necesario para alejarnos o evitar aquello que puede hacernos daño.. Las plantas, por otro lado, no tienen estas terminaciones nerviosas y el dolor tampoco sería una ventaja adaptativa para un ser vivo que no puede moverse.  

Responder a determinados estímulos táctiles (mecanosensoriales) permite a la mayoría de las plantas carnívoras cazar. Si observamos a un atrapamoscas, por ejemplo, vamos a notar que tienen unas fibras tiesas en los pétalos. Cuando un artrópodo toca estos pelos, se produce una reacción similar a la que ocurre en los nervios y músculos de los animales. Burdon Sanderson demostró esto en 1873, al lograr que la planta se cerrara aplicando una pequeña descarga eléctrica en las fibras de los pétalos.

La mimosa, planta que cierra sus hojas al ser tocada, posee fibras similares en las hojas.

La planta mimosa se pliega al sentir el tacto de nuestra mano

7.Las Plantas se Mueven

Crecer necesariamente implica moverse pero además acabamos de mencionar varios casos en que las plantas se mueven frente a determinados estímulos. Ahora, si las plantas no tienen músculos ni cerebro, ¿cómo se mueven?  

El responsable de todos los movimientos reversibles en las plantas es el pulvino: un órgano en la base de las hojas o tallos. Bombea agua fuera y dentro de las células, reacción desencadenada por la ionización de potasio. Esta ionización puede ser provocada por una corriente eléctrica generada por contacto físico o por la exposición a la luz y ciertas temperaturas.