Hemos querido recopilar aquí esos trastornos más habituales para que en algunos casos se puedan prevenir  pero sobre todo para que en ninguno de ellos pillen por sorpresa al propietario.

Problemas relacionados con la alimentación y el sistema digestivo.

Los hámsters pueden desarrollar deficiencias nutricionales debido a una alimentación inadecuada. Si no se le aportan todos los minerales que necesitan, calcio, fósforo, sodio, potasio, hierro y yodo y vitaminas de los grupos: A, B, C y E , el animal puede desarrollar anemia o tener incluso problemas de carácter nervioso. Debemos de tener claras sus pautas de alimentación y respetarlas, dándole una comida acorde a sus necesidades.

También es fundamental que la jaula del roedor esté limpia, ya que si hay restos de heces o de orina o cae agua sobre la comida, los alimentos pueden fermentar, contaminarse y desarrollar diferentes parásitos o hongos que causen trastornos gástricos al pequeño. Si además permitimos que el hámster coma más de lo debido, puede empacharse y sufrir de gases o diarreas.

La diarrea es uno de los trastornos gástricos más preocupantes, ya que puede ser debida a una simple indisposición, pero también a otros problemas más serios. Si vemos que pese a retirarle los alimentos y darle exclusivamente heno, el animal sigue con diarrea más allá de un día, hay que acudir al veterinario de manera urgente.

Problemas relacionados con la piel y los parásitos

Los hámsters tienen heridas frecuentemente y en ocasiones estas se infectan. Esto se hace más notorio cuándo conviven varios ejemplares que se pelean entre ellos. Cuándo se observa alguna de estas heridas es importante limpiarla bien y desinfectarla. Si vemos que la piel tiene un color raro, notamos descamaciones o que el pelo se cae, debemos de acudir al veterinario pues podríamos estar ante la presencia de un hongo u otro tipo de parásito.

Por último pero no menos importante, es bueno señalar que una de las principales causas de visita al veterinario con el hámster, viene dada porque estos pequeñines son inquietos y traviesos y si no extremamos el cuidado son propensos a accidentes como caídas, rozaduras o choques. Si soltamos al hámster para que corra, debemos de hacerlo en un ambiente totalmente controlado y siempre bajo la vigilancia de un adulto responsable