A continuación te indicamos algunas maneras de detectar si eres un adicto al teléfono móvil, para determinar si es el momento de poner un límite al uso que le das y dedicar ese tiempo a otros aspectos de tu vida:

Tu teléfono te da los buenos días y las buenas noches

Si además de dormir con el móvil al lado tienes el hábito de que tu pantalla sea lo último que veas por la noche y lo primero que revisas por la mañana, será mejor que programes un “buenos días” con la voz de tu esposa para que no te prives mucho de interactuar con las personas.

Procura que el smartphone no sea lo primero y lo último en tu día, de lo contrario quizá te pierdas de la vida mientras ves esa pantalla.

Sientes ansiedad si no lo revisas cada minuto

Sentir ansiedad por no ver el teléfono móvil es normal, más aún si reconocemos que es una parte importante de nuestra vida pues este dispositivo nos ayuda a realizar muchas acciones necesarias como revisar el estado de cuenta, comprar y demás necesidades.

Pero si al conversar en un café necesitas ver el teléfono o al hablar con tus hijos, en este casi sí que conviene recordar que una muestra de buenos modales es apartar el celular cuando hablamos con alguien y que es una muestra de salud mental el no depender del celular para no sentirnos ansiosos.

Toda tu vida está dentro de ese dispositivo

Si todos tus huevos están en una sola cesta, si esta se cae los romperás por completo y te quedarás sin nada. Lo mismo pasa con el teléfono móvil. No pierdas la buena costumbre de guardar una agenda escrita, de mandar cartas o de hablar por el teléfono de línea porque así dependerás menos de tu teléfono. Si revisas tus registros es posible que te des cuenta que una parte muy importante de tu vida depende totalmente de este dispositivo.

Respondes a la pregunta de la isla desierta

Es un juego pero dice mucho de ti ¿qué te llevarías a una isla desierta si sólo puedes llevar una persona u objeto?, si respondes mi teléfono sobre, tu madre/padre, tu novio/a, un libro o una casa rodante en definitiva convendría quizá considerar no sólo que en una isla desierta no tendrás señal de internet ni dónde recargar tu móvil, sino el hecho de que ese amor por tu teléfono no es sano.

El teléfono móvil es un dispositivo muy útil, pero si este es una adicción probablemente sea mejor romper con ese hábito al que te encadenaste.