A los ronroneos también se les han atribuido propiedades curativas, se ha llegado a decir que tiene efectos beneficiosos en los dolores reumáticos y articulares, aunque lo cierto es que lo que realmente nos beneficia es el calor del animal al sentarse sobre la zona inflamada. Los gatos suelen tener propensión a sentarse donde nos duele debido a que si hay inflamación la temperatura de la zona se eleva y, aunque para nosotros sea prácticamente imperceptible, para estos pequeños amantes del calor todo vale con tal de lograr un poco más de comodidad.

Entonces, ¿qué sabemos realmente sobre el ronroneo?

Ahora sabemos que no solo los gatos ronronean, algunos de los grandes felinos también lo hacen. Si no nos habíamos dado cuenta hasta ahora quizás fuera porque nadie se había atrevido a rascarles detrás de las orejas.

Existen dos hipótesis sobre el origen del sonido. Una apunta a que lo producen con los músculos de la laringe, que vibran al entrar y salir el aire, causando así este particular sonido. La otra alternativa es que el ruido sea causado por la vena cava, comprimida en su paso por el diafragma y cuyas vibraciones son transmitidas por los bronquios.

Algunos etólogos señalan que los gatos ronronean como signo de amistad, para dar a entender que no son una amenaza o que necesitan ayuda. Por eso las gatas ronronean durante el parto, o lo hacen los gatos caseros enfermos, de modo que sería una forma de pedir ayuda a sus dueños.

Cuándo el gato se siente a gusto, el ronroneo sería un modo de relajación con el que comunicarían la buena sintonía que tienen con la persona o el animal con el que se están relacionando en ese momento.

Quizás llegue el día en el que sepamos mucho más sobre los gatos, pero el halo de misterio que por ahora mantienen es, sin duda alguna, parte de su gran encanto.