Día 1. Centro de Roma

Tras nuestra llegada a la ciudad e instalación en nuestro alojamiento, iremos hasta una de las plazas más populares de Roma, la Plaza Navona; aquí encontramos tres de las fuentes más fotografiadas por los turistas: las fuentes de Neptuno, de Moro y de los Tres Ríos. Callejeando hacia el sureste llegaremos hasta el famoso Campo dei Fiori, una gran plaza que durante el día está repleto de puestos ambulantes en los que se venden todo tipo de productos frescos como fruta, verdura, pasta o licores. En este gran mercado al aire libre podremos hacer las primeras compras en Roma durante nuestro viaje y probar alguno de los exquisitos helados italianos que se venden en los comercios de su alrededor. A unos 5 minutos a pie llegaremos hasta el monumento más antiguo y mejor conservado de la capital italiana, el Panteón de Agripa, donde podremos admirar su belleza exterior e interior sin ningún tipo de coste ya que su acceso es gratuito.

La Fontana de Trevi, en el centro de la ciudad de Roma

Y continuando hacia el este podremos admirar la fuente más famosa del continente europeo, la hermosa Fontana de Trevi. ¿Quieres asegurarte tu regreso a la Ciudad Eterna? Pues si quieres seguir la tradición más popular de Roma y sumarte a hacer lo que todos los turistas hacen frente a la fuente, tendrás que ponerte de espaldas a la Fontana y lanzar una moneda a sus aguas. De ahí tendremos que ir hasta Plaza España, no sin antes pasar por otra de las plazas más turísticas, la Plaza Colonna. Una vez en la Plaza España, y si tenemos hueco en su enorme escalinata, podremos sentarnos a admirar uno de los sitios más visitados de Roma. Es una zona estupenda para hacer una parada y degustar la gastronomía italiana de forma económica. Tras coger fuerzas, recorreremos otro neurálgico punto de la ciudad situado al norte del casco histórico: la Plaza del Popolo. Junto a ella está la zona verde más extensa de la capital y uno de los parques más importantes de Europa, Villa Borguese, donde podremos visitar el zoológico de la ciudad, pasear por sus largas arboledas o ver la Galería Borguese.

Día 2. El Vaticano

Durante la segunda jornada de nuestro viaje deberemos madrugar para visitar uno de los espacios dedicados al arte y la cultura más famosos del mundo, los Museos Vaticanos. Su acceso se hace por la zona norte de la muralla que delimita el pequeño estado del Vaticano con el resto de la ciudad de Roma. Las filas son bastantes largas en cualquier época del año y son muchos los guías que ofrecen sus servicios para que los visitantes además de hacer un tour personalizado para que puedan ‘saltarse las colas’. La tarifa general para acceder es de 16 euros para adultos y de 8 euros para estudiantes entre 18 y 26 años; éstos últimos deberán acreditar su situación de universitarios con un carnet-joven internacional. Una vez dentro se pueden visitar diferentes museos, colecciones y salas donde ver alguna de las joyas del patrimonio del Vaticano. Pero sin duda, la Capilla Sixtina es la sala que todo turista está deseando poder ver con sus ojos una vez dentro de los Museos Vaticanos; es la última parada del recorrido y para acceder a su interior la vestimenta de los visitantes debe cubrir hombros y rodillas.

Vistas desde San Pedro, en el Vaticano

Desde la Capilla Sixtina se accede al interior de la basílica de San Pedro, la considerada iglesia más grande del mundo. Es la sede de la religión cristiana y la protagonista de la enorme plaza de San Pedro diseñada por el famoso arquitecto Bernini en el siglo XVII. Para los turistas que no deseen ver los Museos Vaticanos por falta de tiempo o interés, pueden acceder sin ningún tipo de coste tanto a la basílica como a la plaza de San Pedro. Te recomendamos que ambas las puedas ver tanto a plena luz del día como cuando quedan iluminadas al caer la noche. Desde allí, puedes despedir la jornada recorriendo el río Tíber hasta llegar al hermoso Castillo de Sant Angelo.

Día 3. Coliseo y sur de la ciudad

El tercer día en Roma está dedicado especialmente a conocer el monumento más famoso del mundo que fue construido en manos de los romanos dos mil años atrás: el Coliseo. El acceso a su interior tiene un coste de 7,50 euros para menores de 25 años y de 12 euros para el resto de visitantes y además de ver el Coliseo se puede recorrer el Foro Romano y e l Palatino. De hecho, para evitarte las interminables filas que se forman a los pies del Coliseo te recomendamos que adquieras tu entrada de forma online o en la puerta del Foro ya que allí se generan menos colas. Una vez dentro podrás recorrer las calles y antiguas construcciones que daban vida al centro de la ciudad más importante del Imperio Romano así como el anfiteatro más grande que se construyó.

El imponente Coliseo Romano

Una vez terminada la visita y según el tiempo del que dispongamos antes de nuestro regreso, te recomendamos varias opciones para ver en el sur de la ciudad. La primera es uno de los monumentos más importantes del país, el Monumento a Víctor Manuel II, situado junto al Foro y en la enorme Plaza Venecia. Desde allí y siguiendo el curso del río podréis llegar hasta una de las estatuas más visitadas de la capital italiana, la Boca de la Verdad; una vez allí, podrás hacerte una fotografía metiendo la mano en la boca de esta enorme escultura donde sólo los que digan la verdad ‘no perderán su mano’… Y para terminar nuestro viaje por Roma, nada mejor que hacerlo con unas impresionantes vistas de la población, ¿dónde?, desde lo alto del barrio del Aventino. Además de tener una panorámica de toda la ciudad podremos visitar el secreto mejor guardado de los romanos: una mirilla desde la cual sólo se ve la cúpula de San Pedro.