Apasionado por las computadoras, la tecnología y el bricolaje, Easton LaChappelle de 14 años comenzó a estudiar, por sí mismo, los fundamentos de la programación, la impresión 3D y robótica. Un día, en una feria de ciencias local, conoce a una chica de siete años, con un brazo artificial que, según ella, costaba $ 80.000. Easton quedó impresionado por la historia (y el costo de este tipo de prótesis), y llegó a casa con el objetivo de crear una prótesis verdaderamente innovadora y de bajo costo. En unas pocas semanas, con su conocimiento, una impresora y software 3D de código abierto, había creado su primera mano artificial, mediante la combinación de una Nintendo Power Glove y ladrillos de Lego.

Después de 3 años de trabajo la mano se convirtió en un brazo, un prototipo totalmente funcional de prótesis que puede ser controlado por el pensamiento, aunque de manera limitada. Para lograrlo, LaChappelle utilizó el programa de modelado 3D Solidworks y piezas obtenidas de Thingiverse (una librería de modelos de código abierto). Después de completar el diseño, fue capaz de crear las partes con una impresora PrintBot de menos de mil dólares. En comparación con el modelo de Lego (de un costo de alrededor de $350), el costo de la construcción ha aumentado a cerca de $500, pero esto no es la gran cosa, sabiendo que en los EE.UU. prótesis similares tienen un costo promedio de $ 60,000.

Este joven se ha convertido en un auténtico genio de la robótica con sus diseños

El brazo robótico V 1.0 (nombre de la prótesis de LaChappelle), consta de 2 kg de plástico, por lo tanto es más ligero que un brazo humano. Cada uno de los componentes (los dedos, la palma, el antebrazo, el codo, bíceps y hombros) pueden ser impresos por cualquier persona con una impresora 3D. El corazón del sistema es un microcontrolador desarrollado a partir de una placa Arduino, además de poseer, sensores, circuitos amplificadores y receptores Bluetooth.

El brazo es controlado con la mente utilizando un auricular EEG (electroencefalograma). Los sensores detectan la actividad cerebral del usuario y sus chips traducen las señales eléctricas en comandos que se envían a los dedos, a través de la tecnología inalámbrica Bluetooth. Cuando el usuario se centra en agarrar un objeto, por ejemplo, la mano recibe la instrucción y se cierra para sostenerlo, gracias a los pequeños motores eléctricos colocados en la palma de la mano, que mueven un sencillo sistema de ruedas dentadas. El brazo robótico también transmite la sensación de tacto, a través de un sistema que se basa en sensores de fuerza y un pequeño motor que vibra.

Una vez terminada la escuela secundaria, Easton fundó su empresa, Unlimited Tomorrow. Además de esto liberó el proyecto en línea, a disposición de todos, sujeto a una licencia Creative Commons para uso no comercial, con el objetivo de movilizar al mundo de los aficionados al bricolaje y la tecnología, para mejorar y hacer más sofisticado el brazo robótico.