La mayoría de las empresas transnacionales que utilizan OMG o transgénicos (como Monsanto, DuPont, Novartis, entre otras) son los principales defensores de la biotecnología. Estas corporaciones consideran los cultivos transgénicos como una excelente forma de reducir costos en insumos tales como pesticidas y fertilizantes. El enfoque actual de la biotecnología se basa generalmente en la creación de cultivos que toleran los herbicidas y, en menor medida, de cultivos que resisten las plagas y las enfermedades. 

Los alimentos transgénicos implican riesgos que están relacionados con los efectos desconocidos e imprevisibles de la manipulación genética. No se sabe exactamente qué peligros pueden implicar, ya que no hay muchos estudios científicos que prueben la inocuidad o no de estas modificaciones del ADN de los productos agrícolas.

Según quienes sostienen los efectos positivos de los alimentos transgénicos, éstos son una gran solución para la humanidad. Supuestamente, estos alimentos pueden producirse en grandes cantidades y son mucho más nutritivos que los productos agrícolas comunes. Sin embargo, estas afirmaciones deben ponerse en duda, puesto que las promesas no fueron cumplidas: si bien se es cierto que algunos alimentos transgénicos son resistentes a plagas y enfermedades, no se ha probado que contengan más nutrientes.

Mucho se ha hablado de la resistencia a las enfermedades que tienen estos cultivos y de lo prescindibles que son los pesticidas, fungicidas y otros productos químicos cuando se cosechan transgénicos. Sin embargo, estos productos se han reemplazado con el glifosato, componente activo del conocido herbicida Roundup, del que se ha advertido que produce la infertilidad de los terrenos donde es utilizado y su nocividad para la salud humana.

Los alimentos transgénicos pueden ocasionar trastornos inmediatos o a lo largo de décadas y generaciones, aunque sus peligros pueden acentuarse con ciertos factores climáticos o ambientales, como sucedió con la ola de calor que arrasó Estados Unidos en 1999 y que ocasionó una infección por hongos en las plantas de soja transgénica de la multinacional Monsanto.

A continuación, se mencionan algunos de los riesgos de los cultivos transgénicos en la salud:

  • Aumento de tóxicos: las plantas tienen mecanismos naturales de defensa, por los cuales liberan toxinas ante amenazas externas. Al modificarse genéticamente estos cultivos, los niveles tóxicos de los mismos son mayores que en condiciones normales.
  • Producen alergias: los cultivos transgénicos pueden incluir elementos desconocidos que produzcan alergias en los organismos de los seres humanos.
  • Resistencia a los antibióticos: la mayoría de los OMG contienen en sus genes marcadores de resistencia a los antibióticos. Como son resistentes a la digestión, estos alimentos quedan mucho más tiempo en el estómago de las personas, pasando a los órganos del cuerpo y el torrente sanguíneo. Así, cuando el individuo se enferme por un proceso infeccioso, los antibióticos tardarán más o no harán efecto.
  • Daño a la flora y a la fauna: los plaguicidas y químicos utilizados en los transgénicos matan a las bacterias e insectos que son útiles para el ecosistema. También pueden ser nocivos para las aves, murciélagos y otros animales que contribuyen a la polinización y al control natural de plagas. El polen de los cultivos transgénicos también vuela y se traslada a otras plantas cercanas.