• Gárgaras de agua con sal: para desinflamar una garganta o amígdalas no hay como hacer gárgaras de agua con sal, porque la sal tiene el efecto de reducir la mucosidad, acelerar la curación y restaurar el PH en la garganta para disminuir el dolor. Lo que se debe hacer es mezcla media cucharadita de sal gruesa o marina, sin yodo, en una taza de agua tibia, una vez que esté disuelta, hacer gárgaras con esta agua salado y tirarla una vez hechas las gárgaras. Para quitarnos el mal sabor de boca podemos tomar agua tibia con gotas de limón.
  • Té de jengibre y miel: el jengibre es un antibiótico natural que además repara los tejidos dañados y ayuda a curar cualquier infección, así que ya sea que tu problema haya aparecido por infección o por haber hecho mucho esfuerzo al hablar, un té de jengibre y miel te ayudará muy bien. Raya en una taza media cucharada de jengibre fresco y vierte agua hirviendo sobre él, después de que este remedio haya reposado por unos tres o cinco minutos, agrega miel y tómalo calientito.
  • Té de manzanilla y miel: la miel es un antinflamatorio y la manzanilla ayuda a reparar los tejidos dañados. Cuando el dolor apenas empieza es importante tratarlo con líquidos calientes y miel, ya que la miel además ayuda a mantener bien lubricada la garganta y así evitar esa irritación tan molesta que tanto duele. Como parte de un tratamiento natural procuremos siempre contar con una infusión, miel y limón.
  • Vinagre y agua: el mismo proceso de hacer gárgaras de agua con sal se puede realizar con vinagre y agua. Basta con mezclar en proporciones iguales vinagre blanco y agua, después hacer gárgaras con esta solución y esperar que en unos días las amígdalas vuelvan a su estado natural. Pero claro está, si con todas estas soluciones no te sientes mejor o se vuelve a presentar el problema, es necesaria acudir al médico para una mejor evaluación.