No te acuestes después de comer

Este es un error básico, cuando nos acostamos después de comer, no le damos tiempo al estómago de procesar los alimentos de una mejor forma, y además nos colocamos en una posición que favorece la aparición de los ácidos y su almacenamiento excesivo en ciertas zonas del estómago. De modo que procura mantenerte de pie, o incluso caminar un poco durante al menos media hora después de comer, y luego sí ir a la cama.

Toma agua

Apenas sientas el primer ardor interno, ve por un vaso de agua y tómalo. Si no es nada grave, probablemente el agua lave un poco el ácido y encontrarás alivio en los minutos siguientes.

Infusión

Prepara una infusión preferiblemente con una cucharada de jengibre o manzanilla, y tómala. Estos productos naturales poseen propiedades digestivas y antiinflamatorias, de manera que ayudarán en la relajación de los músculos que cubren el estómago y disminuirán los mareos o náuseas que puedas tener. También puedes usar anís o hinojo para hacer la infusión, ya que son hierbas medicinales recomendadas para atender este tipo de afecciones.

Bicarbonato y zumo de limón

Otro remedio casero que puedes hacer, es calentar un poco de agua, y echar una cucharadita de bicarbonato, acompañado por un poco de zumo de limón, que es ideal para frenar la producción excesiva del ácido. Recuerda que el bicarbonato produce gases en el estómago, por eso debes acompañarlo con el jugo de limón, ya que puede ser contraproducente. Incluso, puedes prescindir de él y tomar solo el limón con agua.

Toma un antiácido

Existen diversos productos farmacéuticos para combatir la acidez, de modo que puedes buscar uno de ellos y tomarlo, especialmente si no funciona ninguna de las prácticas anteriores. Estos productos vienen hasta en pastillas masticables con un sabor agradable, así que no dudes en consumirlo, si la acidez no mejora.

En caso de no encontrar alivio, debes consultar a un especialista lo más pronto posible, ya que puedes estar ante un problema estomacal más serio.