Las dos primeras R –reciclar y reutilizar- son viejas actividades conocidas por todos aquellos que cuidan el planeta. Si no conoces las diferencias entre ambas, te las explicaremos a continuación.

Reciclar es el acto de someter un material que ya ha sido utilizado a un proceso mediante el cual se puede volver a utilizar. Por otra parte, reutilizar es darle un nuevo uso a un objeto o material, que anteriormente servía a otro propósito. ¿Quedan claras las diferencias?

En cuanto a la tercera R, es la más nueva en las tendencias ecológicas pero es también muy importante. La reducción del consumo de bienes y servicios implica una nueva mirada acerca de las cuestiones medioambientales, que no trata ya de solucionar o afrontar los problemas que nos presentan los desechos sino que supone producir menos residuos adquiriendo los productos estrictamente necesarios para nuestras vidas.

Ahora, veremos cada actividad en detalle:

  • Reciclar: En el proceso de reciclado intervienen distintas técnicas como la fundición de los objetos, la desintegración o diversos tratamientos químicos para separar los materiales y así volver a utilizarlos en nuevos bienes. Usualmente se reciclan el papel, el cartón, algunos plásticos y el vidrio. Todos estos materiales deben estar limpios y secos para poder reciclarse, así que es muy importante no dejar residuos de comida o bebida en los envases de los mismos cuando reciclamos en nuestros hogares.
  • Reutilizar: Esta actividad depende de ti y solamente de ti. Cuando tomas un tarro de mermelada y lo utilizas para germinar una semilla de una planta o cuando colocas tus libros en un cajón de frutas pintado y “arreglado”, estas reutilizando. Muchas formas de crear objetos artísticos o decorativos a partir de objetos que normalmente se convertirían en desechos son, en realidad, maneras de reutilizar materiales que irían a los vertederos.
  • Reducir: Las organizaciones y los activistas ecologistas han comenzado, hace ya un tiempo, a insistir en esta manera de cuidar el medio ambiente. Está muy bien reciclar y reutilizar los objetos que ya no necesitas, pero la clave está en la reducción del consumo. ¿Qué implica esto de reducir? Es muy simple. Si ves algo en una vidriera que te encanta pero no necesitas, no deberías comprarlo. ¿Por qué? Pues, los artículos de consumo como la vestimenta, el calzado, objetos decorativos, bolsos, electrodomésticos, entre otros, suelen terminar en la basura en un tiempo determinado con antelación. Eso se llama obsolescencia programada. Los productos están “programados” para durar cierta cantidad de tiempo o hasta que se imponga la siguiente tendencia. Así, es habitual que deseches algo que funciona perfectamente pero “no es lo último” o que compres un vaquero muy barato que se arruine en menos de lo que dura una temporada. Es recomendable adquirir lo que realmente necesitas e invertir, de ser posible, en artículos de buena calidad, ya que no necesitarán ser reemplazados en poco tiempo.