Los motivos por los que el gato no quiere comer solo pueden ser muy variados:

  • Tras una enfermedad el animal puede sentir rechazo ante el alimento que acostumbraba a comer, al recordarle a su anterior malestar.
  • Quizás el minino está estresado y se siente ligeramente bloqueado, no atreviéndose a comer por miedo a sentirse mal.
  • El gato también puede aprovecharse de la situación, sintiendo que es muy mimado y está muy atendido. Además, el paté que se suele dar con la jeringuilla suele tener un gusto muy agradable para ellos, por lo que pueden intentar “aprovechar” un poco la situación.

¿Qué podemos hacer en esta situación?

Lo primero es armarse de paciencia. El gato necesita su tiempo para el proceso de volver a comer y mientras que algunos animales una vez que se encuentran bien comen solos en un par de días, otros pueden llegar a tardar un mes en hacerlo.

No debes de presionar al gato para no estresarlo, pero tampoco permitas que la situación se prolongue más tiempo del necesario. Lo mejor es no dejar comida al animal si no estamos en casa (a no ser que sean ausencias muy prolongadas) y al volver a casa tener la comida cerca para poder ver si realmente come o no. Si ya avanzado el día no ha mostrado el menor interés por la comida, podemos ceder y alimentarlo.

Intenta que en lugar de comer con la jeringuilla el gato coma de tu mano. Si está mimoso esto le resultará más agradable que comer del cuenco, pero será un primer paso para que empiece a alimentarse solo.

Una vez que el animal está curado de su enfermedad, debes de intentar que coma por si mismo, así que prolonga cada vez más las tomas con jeringuilla o paté en mano para obligarlo a que se alimente.

Como hemos dicho, algunos animales rechazan su pienso habitual, así que prueba a darle de comer otro pienso diferente, a poder ser con un fuerte olor, como los que están realizados en salmón. Deja también un cuenco con paté para que pueda elegir el alimento. En el momento menos pensado… tu gato comerá.