Pero estamos hablando de ratas, de ratas grises y grandes al estilo de las que puedes encontrar en las alcantarillas, aunque evidentemente no aconsejamos a nadie, más bien lo contrario, que las recojan y las metan en casa.

Antes de que te desmayes deja que te cuente algunas cosas sobre las ratas que seguramente desconoces y que quizás te hagan cambiar de idea sobre este animal:

  • Existen ratas marrones, las más comunes y procedentes de Rusia, ratas negras, ratas grises e incluso ratas albinas.
  • Las ratas negras eran las más comunes en Europa en la Edad Media (actualmente las pardas han ocupado su lugar). Fueron las causantes de la peste negra. Son muy buenas trepadoras y fácilmente suben a los árboles para devorar huevos.
  • Los dientes de las ratas son especialmente duros. Pueden triturar madera como si fuera una galleta e incluso rompen filtros metálicos de tuberías, penetrando en las casas a través de desagües.
  • A pesar de su tamaño, una rata normal suele ganar a un gato en una pelea. Son muy fuertes y también son inteligentes, por lo que tu minino no solo no te protegerá de ellas, sino que quizás tengas que esconderlo para que no le ataquen. Necesitarás alguna de las razas de perro especialmente criadas para cazarlas o, mejor todavía, un búho o cualquier otra ave rapaz, sus mejores depredadores.
  • El sistema inmunológico de las ratas es tan resistente que se sabe que han logrado desarrollar anticuerpos y defensas para algunos venenos de los que se utilizaban habitualmente para matarlas.
  • Las ratas son grandes supervivientes, son capaces de aguantar en el agua durante largo tiempo y también sobreviven sin beber más tiempo que los camellos.
  • En Gambia existe una raza de ratas gigantes capaces de superar los seis kilos de peso. Estas ratas pueden detectar la tuberculosis en el hombre de manera altamente efectiva. También se han utilizado para olfatear minas.
  • Las ratas pueden criar a partir de las cinco semanas de vida y pueden llegar a tener entre cuatro y cinco camadas al año, con una media de diez ratitas por camada. Por suerte, la mortalidad de los bebés rata puede alcanzar el 95%. Si no fuera así, una pareja de ratas podría dar lugar a cientos de miles de ellas en tan solo un año.

La convivencia con las ratas es posible, se trata de animales muy limpios

Ahora que sabes mucho más sobre las ratas, quizás empieces a sentir un poco más de curiosidad. Son altamente inteligentes, se les puede entrenar para realizar trabajos y, contrariamente a lo que la mayoría de la gente piensa, son animales muy limpios.

De hecho, no eran ellas las que contagiaban la peste, sino las pulgas que portaban. Una rata en casa es un animal tan limpio como un perro o un gato, por lo que no representa ningún problema para la salud.

Las ratas no quieren vivir en un lugar sucio, por lo que suelen hacer sus necesidades en una esquina de la jaula. Si se les coloca un arenero, normalmente lo agradecen y aprenden a utilizarlo por instinto de una forma muy rápida.

Otra de las ventajas de tener una rata como mascota es que su olor corporal es bajo en comparación con otros roedores. Esto ayuda a que no resulten tan molestos o que no haya que buscarles una habitación donde ponerlos, pudiendo estar en el dormitorio de sus dueños si se desea.

Son también muy amistosos, les encanta jugar con los humanos, aprecian los mimos y las caricias y aprenden a interactuar rápidamente, sobre todo para conseguir aquello que más les gusta. Aprenden a acudir a las llamadas, se les pueden enseñar trucos y les encanta jugar.

No son animales agresivos y conviven muy bien con los niños aunque es necesario supervisar sus juegos si estos son pequeños, ya que pueden dañar al animal al agarrarlo muy fuerte o sufrir un mordisco al cogerlas con los dedos llenos de comida.

La principal desventaja de las ratas es que viven poco tiempo, ya que su esperanza de vida media es en torno a los dos años. Además, suelen tener problemas de tumores cuándo su edad avanza, lo que obliga a frecuentes visitas veterinarias.

Tampoco son animales que se puedan tener libres por casa, ya que son roedores y van a actuar como tales, comiendo todos los cables que encuentren y destrozando ropa de cama y sofás. Si quieres soltar a la rata para jugar hazlo en un espacio controlado donde no pueda escabullirse en ningún hueco.

Aunque no tienen problemas con otros animales es evidente que no se les puede permitir interactuar con perros, gatos o con otros roedores. Si a cada uno se le otorga su espacio no habrá conflictos, pero intentar que toda la “familia” se lleve bien, no es realista.