Situada en las alturas del Atlas Medio es una de las ciudades más antiguas de Marruecos, el río Fez le ha dado vida y esta ciudad ha sido a lo largo de su historia un gran centro religioso y comercial con una gran cantidad de Mezquitas muy hermosas y muy veneradas por el mundo árabe. Fundada por Idrís I en 789 DC en la margen occidental del río siendo, en 810, la residencia de Idrís II convirtiéndola en capital de su propio estado. A esta ciudad se le debe el gorro rojo en forma de vaso invertido realizado en fieltro llamado con el mismo nombre que la ciudad.

Está compuesta por unos 150 barrios donde en cada uno hay una Mezquita, una escuela Coránica, una panadería, una fuente y un Hamman ya que la Ley así lo establece. Las fachadas de las viviendas no dicen mucho porque los marroquíes son muy celosos de su intimidad y orientan toda la vivienda hacia su interior. Por eso desde afuera no se puede apreciar el lujo que tienen ni los bellísimos patios parecidos a los andaluces.

Vista de las casas típicas de Fez

Uno de los atractivos más interesantes que tiene Fez son sus curtidores. Ellos lavan y tiñen pieles de vaca, cabra, dromedario y oveja, son verdaderos expertos en el arte de teñir y son un espectáculo digno de ser visto. El único tema que puede llegar a molestarte es el olor penetrante que tiene este trabajo por lo que te recomiendo que tapes tu nariz y que no vayas después de almorzar. Estos trabajadores se visten con un pantalón corto y una remera llena de colores que se han ido salpicando por las diferentes tinturas y tienen, además, mucha fortaleza física porque así lo requiere esta labor. Una vez allí, se puede apreciar todo el proceso que consiste en lo siguiente:

  • Se separa la piel del pelo.
  • Se le da baños de cal a la piel de modo circular.
  • Luego se pasa por agua, ácido y sal marina combinados de manera de brindar elasticidad a la piel.
  • A partir de aquí comienza la curtiembre propiamente dicha en una mezcla de aceite y otras sustancias que permitirán que la tintura se adhiera mejor.
  • Tintura, antiguamente se usaban tintes naturales y hoy se utilizan tintes químicos. Aunque algunos siguen sosteniendo que son tintes de plantas, semillas, flores, especias y piedras mezcladas con aceites. El rojo lo obtienen de la amapola, azul de la menta, amarillo del azafrán, marrón madera de cedro
  • Al terminar el teñido, la piel se pone a secar al sol durante varios días.

Imagen de los curtidores artesanos de Fez

Este trabajo puede apreciarse desde las terrazas de las tiendas y podrás notar que ha variado muy poco desde la época medieval ya que los curtidores se siguen sumergiendo en las tinas de teñido pisoteando las pieles hasta que éstas se impregnan del color. Es resultado que obtienen es increíble: colores firmes, piel suave y elástica y una gran calidad que es muy apreciada por todos.