Todos los artefactos eléctricos y electrónicos al llegar al final de su vida útil no pueden ser descartados simplemente porque en primer lugar se pueden reciclar algunos componentes y en segundo lugar tienen dispositivos peligrosos para ser tirados en la basura común.

Algunos de los elementos más tóxicos que se encuentran son metales pesados como Mercurio, Plomo, Cadmio, Cromo, sustancias halogenadas y amianto y arsénico.

Clasificación de los RAEE

La manera de clasificarlos es en: línea blanca, línea marrón y línea gris.

  • Línea blanca, se refiere a los electrodomésticos relacionados con el frío, lavado, cocción y confort.
  • Línea marrón, se refiere a los televisores, radios, videos, etc.
  • Línea gris, se refiere a los equipos de informática y comunicación, PC, teléfonos, monitores, etc.

La mayoría de los elementos que componen un aparato eléctrico o electrónico no son peligrosos mientras se mantengan en el lugar que se le asignó durante la construcción, cuando el aparato comienza a deteriorarse y se acerca el fin de su vida útil, conviene reciclarlo porque al almacenarlo en algún armario pueden descomponerse las partes que contienen elementos tóxicos y ahí comienza la contaminación no sólo afectando el medio ambiente sino también nuestra salud si los elementos que se liberan se volatilizan.

Hoy en día no hay excusas para amontonar este tipo de aparatos, ya que se están multiplicando los lugares que reciclan, solamente hay que tener una mente ecológica y conducta responsable por el bien de todos. Hay que evitar que terminen en rellenos sanitarios o incinerados o arrojados a basurales a cielo abierto porque lo primero que se contamina es el suelo y de ahí a las napas de agua que, probablemente sea la que tomamos.