Sin embargo, si esa es la única motivación por la que alguien desea un loro, mejor haría comprándose un muñeco que registre la voz, ya que un loro es mucho más que algo divertido que repite sonidos.

Para empezar los loros no hablan, repiten sonidos. Es decir, si esperas tener una conversación fluida con tu pájaro vete olvidando de eso.  La mayoría aprenden a imitar los sonidos que emitimos las personas y, si se tiene paciencia, incluso asocian alguna palabra con su significado, pero de ahí a hablar hay una gran diferencia.

Además, algunos loros no llegan nunca a repetir los sonidos humanos, sobre todo si se trata de un ejemplar que no ha sido criado en cautividad. ¿Quiere esto decir que no es buena idea tener un loro? Al contrario, un loro es una gran mascota, pero no debemos esperar de ella cosas que no nos va a dar ni adquirir un loro por los motivos equivocados.

Debemos pasar tiempo con los loros, jugando y hablando con ellos

Una mascota cara

Un loro no es barato. El precio de estas aves puede ser elevado, sobre todo si al animal le sumamos una jaula suficientemente grande y un parque de juegos externo. Además los cuidados veterinarios de este animal pueden salirnos algo caros, ya que quizás no tengamos cerca un veterinario especialista en estos pájaros y el que podamos localizar no sea demasiado económico.

También debemos de conocer  a fondo sus necesidades respecto a la alimentación y el ejercicio para estar seguros de que podemos proporcionarle cuánto necesita. No olvides algo muy importante: el tiempo. Los animales requieren compañía, juegos, mimos y tiempo para limpiar sus jaulas.

Si le dedicas tiempo a tu loro es mucho más probable que aprenda ciertas palabras y que sea capaz de decirlas en un contexto adecuado, como pedirte fruta o llamarte por tu nombre.

Los loros son animales muy inteligentes

Animales muy inteligentes

Los loros son animales muy listos, pero tienen sus peculiaridades. Quizás alguien de la familia compre el loro como su mascota personal, pero al llegar a casa el animal escoja a otro miembro de la familia, con el que se sienta más a gusto, para relacionarse más a menudo.

Es algo que hay que entender y respetar. Ocurre también con los perros y más frecuentemente con los gatos, animales mucho más selectivos. Cada animal tiene su carácter y es bueno que en vez de escoger a un loro por sus colores lo hagas en función de su carácter, sobre el que puede aconsejarte el criador al que se lo adquieras o los dueños de la tienda de mascotas si son responsables con su trabajo.