En el recién nacido lo que se puede ver son respuestas a estímulos como alimento y contacto físico a través de sonidos que realiza con la boca y alguna sonrisa. Es muy fuerte el reflejo de succión porque de ello depende su vida. Como respuesta motora se puede observar el movimiento de sus piernas y brazos y si está boca abajo levanta la cabeza, a medida que crece serán más notorios sus movimientos.

A los 3 meses empieza a ser reclinado y trata de coordinar la vista con la mano moviéndola, llevándosela a la boca y tratando de agarrar objetos. Al tenerlos en la mano los sacude y se los lleva a la boca. Es expresivo y sociable, sonríe con frecuencia, disfruta con el contacto físico y de los juegos que le hacen los adultos. En cuanto a la vista observa los rostros y los objetos con gran interés y reacciona a los ruidos por eso los juguetes musicales son un buen estímulo auditivo, además empieza a reconocer sonidos y voces que le resultan familiar. En cuanto a los sonidos que emite son vocalizaciones en las que explora qué puede hacer con la voz.

Llegando a los 7 meses ya puede sentarse y gatear, equilibrar la cabeza, aparecen los primeros dientes. Agarra juguetes con una mano y la pasa a la otra, coordina muy bien los movimientos y todo su cuerpo es mucho más fuerte. Su actividad social es mucho mayor y ya trata de comer con una cuchara aunque la mayoría de la comida la toma con la mano. Le gusta escuchar su nombre, lo reconoce, entiende cuando le dicen que no y capta las emociones por el tono de voz.

Los primeros pasos del bebé suelen darse cuando se acerca a cumplir el año

Al año hace sus intentos de caminata agarrado, aunque algunos lo empiezan a hacer sueltos, le gusta trepar y pasa tiempo subiendo y bajando de un sillón. En la motricidad fina se observa un cambio importante porque puede encajar objetos uno dentro de otro, puede arrastrar y sus manos las mueve con gran independencia. Puede juntar los dedos: pulgar y mayor en acción de pinzamiento lo que demuestra que la madurez neurológica llegó a la punta de los dedos. Imita acciones de los adultos, trata de dibujar y disfruta muchísimo al jugar con masa y con agua.

En este primer año de vida los bebés hacen grandes cambios que causan la sorpresa de los adultos que los rodean y en los papás el orgullo de ver crecer sano y fuerte al bebé.