No es sencillo incorporar nuevos hábitos a la rutina diaria pero es necesario dejar de lado la anticuada idea de que estamos protegiendo solamente a la naturaleza. La vida en la tierra ha sobrevivido al azote de las fuerzas más elementales y ciertamente se recuperará de la atolondrada existencia humana. La protección del ambiente implica cuidar aquello de lo que dependemos para sobrevivir.  

Reducir- Reutilizar- Reciclar

Nos hemos dejado llevar por los encantos del reciclaje pero no hay que dejarse engañar. De los cerca de 20 millones de toneladas de residuos urbanos que se generan en promedio anualmente en las grandes ciudades, el 65% puede ser recuperado pero un número aún mayor bien podría nunca haber sido generado. Al reciclar, se recupera materia prima y se reduce el volumen de basura generada, pero el proceso es contaminante en sí mismo, demandando energía y generando subproductos. El reciclaje debería ser la última instancia de un esfuerzo previo de no consumir y de reutilizar.

Al ir de compras, intenta llevar una bolsa de tela reutilizable. Intenta evitar productos en envases plásticos, favoreciendo aquellos que no sean envasados o los que utilicen materiales reutilizables o reciclables, como vidrio y cartón.

Es importante reciclar todos los materiales que desechemos, separando los productos de la basura

Intenta comprar productos recargables: cartuchos de impresora, plumas en lugar de biromes y aparatos que funcionen a batería en lugar de a pila. Aprovéchalos durante toda su vida útil. Reparar es mejor que tirar y, en el caso de todo lo que sea tecnología, es muy importante llevarlos a centrales de tratamiento de residuos una vez que dejen de funcionar.  Si acaban en un basural, sus componentes químicos se filtraran a la tierra, envenenándola. De allí se filtran a las napas subterráneas, aquellas de las que dependemos para saciar nuestra sed y lavar nuestros cuerpos.

El Agua

Ciertamente,  que un norteamericano se tome una ducha de cinco minutos no beneficiará en nada al ciudadano de Kenia que vive en medio de una región desértica con un litro de agua al día. Donde hay agua potable, lo más probable es que siempre haya agua potable…en cuanto el número de habitantes no crezca hasta el punto de exceder las capacidades de abastecimiento del sistema. Quizás no sea ese tampoco el problema. Después de todo, el mar es enorme y la tecnología puede eliminar las sales que la vuelven no apta para consumo.

Encontramos dos problemas en este escenario: en primer lugar, el agua que llega a nuestros hogares pasa por un proceso de purificación antes de ser potable. Se utilizan químicos para eliminar bacterias que bien podrían matarnos. A medida que la población crece, aumenta la demanda y la contaminación del agua. Mayor es la cantidad de bacterias y el sistema de purificación debe cumplir procesos más cortos de lavado. Esto se traduce en la utilización de una mayor cantidad de químicos para potabilizarla.  El proceso se encarece y nos aproximamos cada vez más a una ingesta de cloro dañina o a la implementación de químicos peligrosos como el flúor.  Utilizar el agua de manera inteligente no apunta a un acto de justicia global, sino el de reducir los niveles de contaminación en el agua que tú mismo bebes.

Un grifo que gotea puede suponer un gran gasto de agua

Es importante reparar cualquier grifo o caño que gotee. Un grifo goteando desperdicia 75 litros de agua por día. Intenta cerrar del todo el grifo mientras enjabonas tus manos, los platos y al cepillar tus dientes. Vas a ahorrar un promedio de 4,500 litros por semana. No uses la manguera para lavar el coche. Utilizando trapos ahorraras 1800 litros de agua por día  Considera también dejarlo en la calle en un día que llueva mucho. Piensa el beneficio de no desperdiciar este bien tan importante y además el ahorro en tu factura del agua, unos hábitos ideales para el medio ambiente y para tu economía.

Riega el jardín a la mañana o al atardecer para evitar la evaporación del agua. Cubre la tierra con hojas para que se retenga mejor la humedad. Utiliza un plato hondo para lavar las frutas y verduras y utiliza el agua para regar las plantas. Considera recolectar agua de lluvia.

Intenta no tirar sólidos en el inodoro, dejando un tacho de basura en donde colocar el papel y los elementos de higiene femeninos. Existen inteligentes trabajos de plomería que llevan el agua no utilizada durante el lavado hacia la mochila del inodoro. Es una buena inversión que además te ayudará a ahorrar dinero.

La Energía

La electricidad es el pilar de la civilización humana moderna. Sin ella, no tendríamos ninguno de los avances tecnológicos que definen esta era…pero bien podría terminar siendo la destrucción de la civilización que ha ayudado a erigir. Su producción es  la mayor exigencia que hacemos a la naturaleza, tanto en términos de materia prima como en la generación de subproductos. No es el único factor que opera sobre el calentamiento global pero es, ciertamente, uno de los más importantes.

Es necesario reducir el consumo de productos manufacturados, el consumo directo de energía y el exigir a las empresas y gobiernos la adopción e implementación de tecnología que produzca energía limpia.

Dependiendo el tipo de equipamiento de nuestra casa, podemos ahorrar más en energía

Un uso responsable de los electrodomésticos de los millones de habitantes del mundo podría tener un impacto poderoso. Intenta evitar el uso de aire acondicionado pero si es necesario, acondiciona los ambientes a una temperatura media de 25°C para no abusar del recurso. Es importante que no se acumule hielo en las paredes de la heladera, ya que dificulta el funcionamiento y aumenta el consumo de energía hasta en un 20%.

Favorece el uso de calefacciones a gas y considera que, aunque sea un poco incomodo, es mejor abrigarse un poco.  Prueba a planchar la mayor cantidad de ropa posible de un tirón para evitar derrochar energía cada vez que la plancha tiene que calentarse. Recuerda apagar la luz cuando no estés utilizándola. Reduce el brillo de tu monitor: el modo más brillante consume el doble de energía que el modo con menos brillo. Usa las escaleras en vez del ascensor. Todos estos hábitos ayudan a evitar incrementar la demanda de energía y también te permiten ahorrar en la factura de la luz o del gas, así que no tienes excusa para no cambiar tus hábitos.

Intenta usar el coche lo menos posible, y cuando lo hagas, trata siempre de compartir el viaje con otras personas. Si la distancia es corta, intenta ir en bicicleta o caminar. Un recorrido en auto de menos de 3 km, contamina más debido a que el motor está frío y su combustión no es óptima. Un auto produce en promedio de 200 gramos de CO2 por Km recorrido.

Alimentación Responsable

La ganadería intensiva emite compuestos de nitrógeno -como el amoniaco- que se elevan a la atmósfera, contribuyendo notablemente al fenómeno del cambio climático. El uso de fertilizantes para producir el forraje es el mayor responsable de la producción de óxido nitroso o N2O, un gas de efecto invernadero 300 veces más potente que el dióxido de carbono. A eso es necesario sumarle la deforestación para generar pasturas, con la subsecuente perdida de arboles productores de oxigeno y más producción de CO2 cuando la vegetación es quemada y el humus del suelo removido.

El abuso de explotaciones de ganadería tiene efectos negativos sobre el medio ambiente

Reducir el consumo de carne es tan importante como reducir nuestro consumo de productos manufacturados.  Cosechar en casa, de tener la posibilidad, y favorecer productos locales eliminaría el intermediario vehicular, con la subsecuente reducción de uso de combustible y producción de CO2 por combustión de combustible. 

Estamos acostumbrados a vivir de cierta manera. Tenemos una rutina establecida y cambiarla puede resultar engorroso. Los beneficios de este gran sacrificio pueden también resultarnos insignificantes pero imaginemos si cada ser humano evitara la producción de 1 gramo de CO2 diario; multiplícalo por los 7 mil millones de habitantes del planeta. No sucumba a la frustración; de a poco pero avanzando, lograremos dejar atrás esta lamentable etapa en la historia humana.