Aunque algunos investigadores afirman que la planta por sí sola no aumenta la sudoración, sino que es la propia infusión que se logra con ella la que, al estar caliente permite hacer sudar  las glándulas, otros advierten que componentes como el ácido p-coumárico y la quercetina hacen posible el aporte de calor al cuerpo.

Lo cierto es que el tilo se ha utilizado siempre para combatir el reumatismo, gracias a esa propiedad. A través del sudor se eliminan toxinas, y por ello el sudar en abundancia no solo es conveniente cuando se tiene tal enfermedad, sino también en casos de gota.

Infusión de tilo, muy beneficiosa para tratar muchas dolencias

Mientras el organismo suda, gracias al tilo, se aligeran además las articulaciones y se disminuyen las molestias producidas. Para causas de reuma se recomienda hacer una infusión de media cucharadita de flores secas por taza de agua. La dosis recomendada es ingerir alrededor de tres vasos de estos al día. Eso sí, debe mantenerse el tratamiento por un par de semanas, para que realmente ofrezca los frutos esperados.

Esa misma infusión puede ser utilizada en casos de resfriados y de otras enfermedades asociadas al aparato respiratorio. Las propiedades antiespasmódicas del tilo, así como las sedantes, alivian también la bronquitis, la faringitis, entre otras.

Uno de los tratamientos externos más usados por las personas en estos casos son los gargarismos con una infusión tibia o caliente de tilo y una pizca de sal. La acción, realizándola antes de acostarse, posee beneficiosos resultados.

Para calmar el asma puede ser muy eficaz esta hierba, ya que previene los espasmos producidos por la enfermedad. Para ello, debe tomarse la citada infusión, pero sin la sal, al menos dos veces al día.

Además de estas propiedades, el tilo constituye un gran antinflamatorio. Dolores abdominales, de cuello, cervical, de cabeza, encuentran su cura en la planta. Además, protege al organismo de infecciones que pueden resultar bien graves. Por eso también se le considera como un antibiótico natural. Versátil, y a la vez específico en sus diferentes campos de acción, es el tilo, sin dudas, un aliado de la humanidad.