La flor de la pasión fue utilizada por sus propiedades medicinales por las tribus amazónicas, costumbre adoptada luego por los colonizadores. Actualmente se le han encontrado nuevas utilidades.  La pulpa y el zumo de sus frutos, así como sus flores, tienen efectos tranquilizantes. La infusión preparada con las hojas es considerada un sedante ligero y utilizada también como analgésico. Todo esto convierte a la pasionaria en un excelente remedio natural para combatir el estrés y potencialmente también los trastornos de la ansiedad. Su alto contenido de fibras y bajo contenido de calorías lo hace un alimento ideal para bajar de peso. Dos tazas al día pueden ayudar a conciliar el sueño y disminuir los dolores menstruales.

Se han realizado diversas investigaciones para corroborar las propiedades medicinales atribuidas a la flor de la pasión. Se ha comprobado que es un tratamiento natural efectivo contra el estrés y el insomnio. Opera como analgésico en dolores leves. También se ha comprobado que reduce la presión arterial-ayudando así a la prevención de afecciones cardiacas. Tiene propiedades antioxidantes-aportando a la buena salud del cerebro y retrasando el envejecimiento- y antiinflamatorios-ayudando en el tratamiento del reumatismo, la artritis, la artrosis y la tendinitis. Es necesario realizar más estudios para confirmar su efecto positivo en personas que sufren trastornos de la ansiedad. A diferencia de los calmantes farmacológicos, no produce somnolencia, depresión,  ni demanda un incremento progresivo de la dosis.

La flor de la pasión es cultivada en varias regiones tropicales a nivel mundial por su preciado fruto, el cual se denomina maracuyá. Es también preciada como planta ornamental por sus flores, una de las más hermosas que tiene para ofrecer la naturaleza por su perfume, patrón de colores y curioso diseño. Para los amantes de la fauna silvestre, cabe destacar que las  orugas de la mariposa espejito (Agraulis vanillae) se alimentan exclusivamente de las hojas, flores y tallos tiernos de esta planta. Puede ocurrir que devoren todas las hojas si la flor de la pasión es joven pero, adaptada a la depredación,  se recupera rebrotando cuando se la da por pérdida, sea del tallo o de la misma raíz.   

Se reproduce por semilla y por esqueje en primavera y por acodo en verano. Necesita protección del viento, suelos bien abonados, mucho riego y luminosidad. Esta especie en particular resiste temperaturas de hasta -15°C pero otras variedades pueden necesitar diferentes grados de protección contra las heladas. Florece en verano y fructifica en otoño. Los frutos se recolectan una vez que caen al suelo. Es necesario asegurarse de que estén bien maduras (con arrugas), ya que mientras se desarrollan contienen toxinas. Cerciorarse  de que la cascara exterior-no comestible-no tiene ningún tipo de fisura. En caso de cosechar especímenes silvestres, asegurarse de que la zona no esté siendo fumigada.