• Fijar horarios. ¿Cuántas veces llegaste tarde al trabajo? Si la respuesta es nunca, aplícatelo también si vas a trabajas sin salir de casa. Intenta respetar los horarios a los que tu cuerpo se ha acostumbrado a lo largo de los años, es decir, si solías parar a almorzar o comías a una hora concreta intenta mantener dichas costumbres.
  • Marca objetivos. Todos necesitamos un objetivo para sentirnos motivados y para esforzarnos al máximo en nuestro trabajo. Si realizas tu empleo desde tu propia vivienda debes marcar igualmente unos objetivos que te hagan responsable de la tarea que debes realizar y cumplirla en el plazo determinado. Una opción para conseguir unos objetivos diarios realistas es que los plantees en forma de pirámide, es decir, lo más imprescindible arriba y el resto de objetivos menos urgentes en las zonas más cercanas a la base.
  • Entorno óptimo. Créate tu propia oficina y el ambiente con el que te sientas más a gusto trabajando. La música suele ser un aspecto positivo para la productividad en el trabajo, especialmente si éste requiere creatividad. Te recomendamos que sea ante todo un espacio con mucha luz, preferiblemente natural, y que el mobiliario sea cómodo para poder pasar en él muchas horas sintiéndote a gusto en todo momento.

Hay que preparar bien el espacio de trabajo en nuestra casa

  • Desconecta las distracciones. ¿No puedes dejar de meterte en las redes sociales? ¿Consultas el correo electrónico cada 5 minutos? Intenta desconectar al máximo posible de estas pequeñas distracciones que la tecnología nos ha traído. Si necesitas hacer estas consultas por tema de trabajo, márcate un número concreto de veces que puedes mirarlo al día.

No debes olvidar…

  • Mantenerte ‘socialmente’ activo. Tras la alegría de poder trabajar desde casa, llega después la desmotivación por perder ciertos aspectos en nuestro día a día que antes teníamos y no considerábamos importantes. Poder hablar y trabajar con compañeros nos ayuda a crecer diariamente en el trabajo, a veces sin que nos demos cuenta. Por eso, trabajar desde nuestro domicilio puede conllevarnos a tener un sentimiento de soledad que debemos superar. Hay que mantener el contacto con antiguos amigos y compañeros de profesión para contarles lo que hacemos y pedirles su opinión. Compartir tu trabajo con otros que ‘lo entienden’ te ayudará a mejorar como persona y como profesional.
  • Cuidar tu físico. Trabajar en solitario puede hacer que descuidemos nuestra imagen, algo que no se suele hacer cuando se trabaja en una empresa. Hacer ejercicio, mantener una alimentación en los horarios habituales y cuidar nuestro aspecto nos ayudará a sentirnos mejor con nosotros mismos y por lo tanto, a evolucionar de forma positiva en nuestra carrera profesional. No compartir el puesto de trabajo con otro compañero no significa que debamos estar todo el día ‘en pijama’, que durmamos por el día o que mantengamos nuestros horarios desorganizados.
  • Divide los espacios. Si trabajas desde la cama o desde el sofá, cada vez que estés en ellos te recordarán que podrías haber trabajado un poco más, que todavía tienes un proyecto que terminar o que no vas a llegar a tiempo a acabar un proyecto. Puede parecer algo imposible pero si nos acostumbramos a trabajar en un escenario concreto, éste nos transmitirá siempre una misma sensación. Por lo tanto, hay que diferenciar espacios y marcarnos límites dentro de nuestra propia casa sobre qué lugares son para trabajar y cuáles para descansar o disfrutar de nuestro tiempo libre.