Vamos a darte cinco puntos que debes seguir para priorizar del  modo adecuado tus tareas pendientes. Te animamos a cuidar cómo gestionas estas prioridades para asignar la importancia debida a cada deber:

  1. Escribe lo que debes hacer: Sí parece un consejo muy básico pero en ocasiones no escribimos los deberes o lo hacemos en la laptop o celular, donde podemos encontrar muchas distracciones. Vuelve a lo básico con un calendario de papel y una pluma, escribe lo que es necesario hacer en el día y a continuación…
  2. Enumera según el esfuerzo y la prioridad: Crea una lista con tus actividades, luego enuméralas en base a la cantidad de esfuerzo y prioridad de cada una de ellas. Supongamos que tienes tres pendientes por la mañana, mandar emails, redactar un memo y hablar con un empleado, el mayor esfuerzo es del de hablar por lo que tendrá el número 3, seguido del esfuerzo del memo 2, y los emails 1, la prioridad será también del 3 al 1 con, emails 3, hablar 2 y memo 1…ahora.
  3. Empieza por tareas más sencillas: Bueno tenemos ya nuestra lista, empecemos calentando motores con acciones con prioridad pero poco esfuerzo que en este caso es la de mandar mails ya que es la que más priorizamos y la que menos esfuerzo requiere.
  4. Sigue con las acciones más difíciles: Sigamos con las actividades así con más esfuerzo y menos prioridad como la más fuerte que tenemos de hablar con un empleado, pero antes realicemos ese memo, deja para lo último la actividad con más esfuerzo porque te dejará exhausto probablemente y no podrás seguir con las mismas fuerzas trabajando si la haces primero.
  5. Revisa todos los trabajos y termina de trabajar: Finalmente, ¿terminaste de trabajar antes de lo esperado? ¡excelente!, pero evita buscar más trabajo a no ser que realmente tengas ganas y fuerzas para adelantar ya que en ocasiones nos parece que si no salimos exhaustos de la oficina o no terminamos el día sino horas después de nuestro horario completo en realidad no estamos trabajando lo suficiente, pero quizá sea que no optimizamos dicho tiempo. Cuando termines de trabajar, termina, descansa y sigue así tus jornadas diarias.

Evidentemente, la dificultad radica en determinar el orden en el que asignamos cada tarea, sin embargo, nuestra experiencia profesional nos ayudará a tomar las decisiones correctas. Recuerda quitarte las tareas más pequeñas lo antes posible, de modo que tu pila de deberes pendiente se reduzca lo antes posible, algo que te aliviará el estrés y la sensación de saturación de trabajo.