Sin embargo esto no quiere decir que tener a un gato no implique toda una serie de puntos que hay que tener muy en cuenta. No es tan solo un animal al que ponerle la comida, la arena y acariciar cuando nos sentimos con ganas de que nos reconforten tras un duro día de trabajo. Vamos a ver todos los consejos necesarios para que los primeros días con un gato en tu casa sea una buena experiencia, así como todo lo que debes tener en cuenta antes de adoptar este animal en tu hogar.

Mientras que sabemos muchas cosas de los perros, los gatos siguen siendo grandes desconocidos para muchos de nosotros, que a menudo nos sorprendemos de la complejidad de estos animales una vez que tenemos la oportunidad de conocerlos mejor.

Es gato y araña

Hay mucha verdad en el chiste que dice que el gato es en realidad dos animales, ya que es gato y además araña. Pero las uñas de tu mascota no tienen por qué convertirse en un problema si desde el primer momento sigues una serie de pautas.

Si adoptas o adquieres a tu gato cuándo todavía es un cachorro puedes acostumbrarlo a cortarse las uñas. Los felinos son animales que odian las imposiciones, pero que responden muy bien a las “negociaciones”. Es decir, no intentes obligarlo, convéncelo mediante juegos o recompensas. Si tu mascota sabe que si se deja cortar las uñas luego le vas a dar una de sus galletas gatunas favoritas es muy probable que no ponga demasiada resistencia.

Los rascadores para gatos pueden evitar que arañen otros elementos de la casa

Acostúmbralo también a utilizar los rascadores. Para que el animal haga esto, los rascadores para gato deben de estar dónde pase la mayor parte del tiempo. Si tu mascota está en la sala contigo toda la tarde no esperes que cuándo quiera afilar sus uñas vaya a la otra punta de la casa. Lo hará en el sofá o contra el marco de la puerta si no hay un rascador allí.

Por suerte hoy en día hay modelos que se adaptan a todas las decoraciones y se pueden integrar fácilmente. Si ves que el gatito araña dónde no debe, no le riñas ni le asustes. Cógelo y colócalo ante el rascador. Con cariño sostén su patita y pásala sobre el sisal para que entienda que ahí es dónde debe de arañar. Puedes impregnarlo con catnip para hacerlo más llamativo.

Tu papel no es el de presa

Quizás el consejo más importante de todos es que no le hagas ver a tu gato que tú puedes ser una presa. Es muy común jugar con un gatito moviendo las manos para que el las cace, escondiéndolas incluso bajo la sábana o una manta. Esto, muy divertido cuándo la mascota es pequeña, puede ser causa de grandes conflictos cuándo crece, ya que se acostumbrará a usarte como presa pudiendo morderte en serio, atacarte los tobillos cuándo vas por el pasillo, o causarte serios arañazos.

Acostúmbralo a jugar con sus juguetes y cuándo intente usarte de presa, sepáralo con firmeza y no le permitas que lo haga. Asegúrate de que tiene suficientes estímulos y juguetes variados que despierten su interés.

Es muy posible que el gato nos use como presa

No obstante todo lo dicho, el gato no deja de ser un animal que aunque lleva siglos conviviendo con el hombre no ha pasado el proceso de domesticación de los perros. Esto quiere decir que no puede pretenderse un grado de adiestramiento como el que se da en los canes.

Hay que respetar la naturaleza de cada mascota y el que tiene un gato tiene que asumir que en alguna ocasión este puede romper una figura simplemente porque no le guste, o puede arañar un mueble.

Si no se está dispuesto a correr el riesgo, simplemente no se está dispuesto a tener un gato.