El botín de emergencia

Así como tenemos en casa un botín de emergencia para las personas, debemos tener uno especial para nuestra mascota, ya que ella tiene las mismas o mayores posibilidades de sufrir alguna complicación inesperada.  Este botín debe contener gasas, vendas, guantes, una solución antiséptica, férulas para entablillar, termómetro, pinzas, algodón, agua oxigenada, alcohol, etc.

Revisión general

Cuando hablamos de primeros auxilios, no necesariamente estos responden a algún síntoma grave, sino más bien pequeños signos que pueden indicarnos que el perro no se siente bien, por lo que debes hacer una revisión general, donde debemos chequear que el pulso sea firme, que el color de sus mucosas no sea demasiado pálido, si tiene manchas rojas, si se le cae el pelo más de lo normal, si la temperatura pasa de los 39 grados, o problemas respiratorios.

Igualmente, es conveniente asegurarnos de que no tenga nódulos calientes en alguna parte del cuerpo, alguna zona lacerada, diarrea, náuseas, supuración del canal auditivo, irregularidades en la boca, como un diente flojo, mal aliento, o cualquier signo fuera de lo común que presente el animal.

¿Qué hacer?

Lo ideal es llamar al veterinario y describir los síntomas que manifiesta el perro, y probablemente el especialista sugerirá una serie de procedimientos para cada caso. No obstante, mostraremos algunas orientaciones generales.

Si el problema es un ataque cardíaco, el perro debe recibir un masaje que consiste en colocar la mano sobre el lomo, del lado izquierdo y presionar seis veces con descanso de un segundo. Las quemaduras se tratan de forma similar a las del cuerpo humano, se debe limpiar la zona, agregar alguna apomada y vendar, aunque podemos prescindir del vendaje si no disponemos de alguna crema.

En caso de ahogamiento, debemos acostar al animal de forma lateral y hacer una especie de tubo con la mano, a la altura de su nariz, y soplar, para que el agua salga por la boca del perro. Si está convulsionando o tiene un ataque epiléptico, debemos impedir que se muerda la lengua, colocando un paño en su boca, y alejarnos de él, porque puede no reconocernos y resultar agresivo.

Si se trata de una intoxicación, debemos hacer que el perro ingiera agua tibia, o leche, para diluir la sustancia. Las heridas se tratan de forma similar a las humanas, colocando una compresa con agua oxigenada y aplicando un torniquete para detener alguna hemorragia.