• Trabaja duro pero no te excedas: No decimos que no te esfuerces sino que te mantengas alerta a los empleadores que deseen abusar de ti porque eres joven e inexperto. No permitas que te den más trabajo del que han estipulado, ni que siempre te toque hacer los trabajos sucios o más pesados. Da lo mejor de ti, pero evita la explotación laboral aunque sea mínima.
  • Sé puntual, eso habla muy bien de ti: La puntualidad es un don, es una disciplina, es una buena disposición del trabajador, en fin, es un gesto positivo, por lo que destacarse por ello es de lo más básico que puedes hacer para irte forjando una buena ética de trabajo que te será útil por toda tu vida.
  • Demuestra dinamismo: Lo que un joven puede aportar a un empleador no es experiencia sino dinamismo y energía. Los trabajadores con más edad tienen su experiencia, pero tú como joven cuentas con fuerza que debe demostrarse actuando proactivo y determinado, de otro modo te verás como un holgazán y eso no habla bien de ti.
  • Rodéate de las personas que te enseñen más: Quizá a la hora del almuerzo sentarse con los más jóvenes suene más atractivo, pero si procuras la compañía de quien más te puede enseñar, sin duda aprenderás cosas muy útiles de ellos. De igual manera, quizá exista un trabajador que pueda ser arrogante o muy demandante por cuando es muy exigente en su labor pero si dejas de lado lo personal y tomas su ritmo de trabajo verás que aprenderás mucho.
  • Relájate, si las cosas no van bien: Si las cosas no van como las esperabas o si deciden despedirte, no te alteres demasiado, siempre habrá más trabajo en alguna otra parte, mas procura preguntar cuáles han sido tus carencias, o el porqué de tu despido, para que así puedas aprender de tus errores y superarlos en tu siguiente empleo.

Finalmente podemos decirte que mantenerte positivo tiene muchas ventajas, ya que el primer empleo es para disfrutar de la experiencia y aprender de ella. ¡Buen trabajo!