A continuación te explicamos todas las práctias o técnicas que pueden ayudarte a prevenir la aparición de las malas hierbas, algo que resulta ideal para evitar posteriormente un duro trabajo de limpieza y separación entre nuestras plantas del jardín o el huerto. Sin duda, la prevención será la mejor solución para al menos reducir la aparición de estas plantas que no son bienvenidas y que tan fácil se propagan y crecen.

  • Correcta preparación del terreno de siembra: Muchas veces procedemos a realizar el proceso de siembra, sin completar todas las fases de preparación del terreno que hemos destinado para llevar a cabo esta tarea. Para ello, hay que asegurarse de hacer una revisión exhaustiva, para comprobar la presencia de cualquier tipo de estolones, bulbos o rizomas y procurar retirarlos del terreno en su mayoría. Esto evitará que se conviertan en hierbas que se reproduzcan más adelante, cuando hayamos sembrado nuestras plantas.
  • Cultiva plantas tapizantes: Como sabemos, las plantas tapizantes funcionan como una especie de manta natural, que impedirán el desarrollo de malas hierbas, ya que ocupan todo el espacio y limitan el grado de germinación de la maleza. Además, funcionan como elemento decorativo y están agrupadas en un importante número de especies para elegir la que se corresponda con nuestras necesidades y se adecue a las características del jardín.
  • Acolcha el suelo: Se trata de un proceso similar al uso de plantas tapizantes, porque su objetivo es cubrir el suelo para impedir el desarrollo de las malas hierbas. Este acolchamiento es una técnica bastante utilizada en los jardines e implica la colocación de diversos materiales sobre el suelo, dejando solo al descubierto los espacios donde se han sembrado las plantas que nos interesan. Para el acolchamiento pueden utilizarse materiales como grava, hojas, restos de pinos, esterillas para árboles, etc.
  • Riego solo en terreno con plantas: Algunas veces la maleza se desarrolla gracias a que se realiza el riego del suelo de una forma exagerada, es decir, se riega incluso el terreno donde no hay plantas, así que cualquier microorganismo puede crecer allí, debido al suministro de agua. Para evitar esto, debemos asegurarnos de aplicar agua solo en el suelo donde hemos sembrado las plantas que queremos cultivar. Como medida extrema, puedes utilizar herbicida, pero indaga primero sobre qué tanto afectará al grado de fertilidad del terreno, especialmente para el cultivo de plantas en el futuro.