Prevenir el cáncer con una correcta alimentación

  • Qué debemos comer. Incluir alimentos sanos y mantener una dieta equilibrada hubieran sido suficientes para prevenir un cuarto de los afectados por cáncer en el año pasado, por lo que lo que comemos puede afectar directamente a prevenir esta enfermedad. Aunque las frutas y verduras son más beneficiosas frente a los productos con un alto contenido en grasa, no está demostrado qué alimentos son ‘buenos o malos’ sino que la dieta en conjunto es lo que cuida nuestra salud. Y aunque las frutas y verduras son recomendadas para prevenir el cáncer no son ‘un escudo’ para él, sólo consumiéndolos de forma regular y continuada tendremos menos posibilidades pero no por ello quiere decir que sea imposible. Las legumbres también son beneficiosas ya que aportan sus compuestos ayudan a prevenir pero no a hacer que nunca llegue a existir.

Cuidar la alimentación es fundamental para prevenir el cáncer

  • Qué tenemos que controlar. Las personas que no incluyen la fibra, las verduras y la fruta en sus hábitos alimentarios e introducen mucha carne roja están descuidando su dieta. Por eso, muchas personas que son obesas debido a una mala alimentación tienen más riesgo de tener cáncer que otras y la grasa es el principal elemento perjudicial si no se consume de forma controlada. Alimentos tan comunes como la mantequilla o la leche entera tienen un alto contenido en grasas saturadas, que tomándolos de forma continuada a lo largo de nuestra vida, puede afectarnos de manera negativa. Tanto el cáncer de colon como el de mama se manifiesta en mayor medida en aquellos consumidores que ingieren más de 30 gramos de grasas saturadas al día.
  • Cómo debemos cocinar. También es importante tener en cuenta cómo preparamos los alimentos, es decir, la forma en la que los cocinamos. Por ejemplo, cuando hacemos carne o pescado a la brasa el contacto directo con el fuego hace que se forme una capa dorada en las que encontramos una serie de moléculas cancerígenas. Se les conoce como ‘aminas heterocíclicas’ y se encuentran diversidad de carnes y pescados; pero sólo aparecen cuando el fuego incide directamente sobre ellos, por lo tanto no afectaría a través de un recipiente. De todas formas, no siempre afecta por igual a todas las personas, sino que cada sistema lo asimila de una manera u otra. Por lo tanto, ese contenido de moléculas cancerígenas puede afectar pero no con una exactitud corroborada.

Los hábitos que tenemos para cocinar pueden afectar en la aparición del cáncer

  • Evitar alcohol y tabaco. El alcohol consumido de forma desmedida puede hacernos tener hasta un 3% más de probabilidades de tener cáncer. Así como al tabaco lo vemos como que es una droga que abiertamente es conocido que perjudica seriamente la salud, con el alcohol parece que hay más permisibilidad a la hora de verlo como algo dañino. Evidentemente, bebidas como la cerveza o el vino en cantidades moderadas puede ser incluso beneficioso, pero el control debe estar presente en nuestra dieta y evitar el alcohol en la medida de lo posible. Por otro lado, fumar puede provocar cáncer de esófago, laringe, faringe y boca además de otras enfermedades irreversibles. Si juntamos alcohol desmedido y tabaco, el resultado es un alto porcentaje de desarrollar un cáncer en nuestro cuerpo frente a otras personas.

¿Hacer ejercicio disminuye el riesgo de cáncer?

Como hemos comentado anteriormente, el exceso de grasas en nuestro cuerpo puede generar obesidad y de forma paralela tener más riesgo de tener cáncer. Por eso el ejercicio, además de reactivar nuestro cuerpo y mente, nos ayuda a prevenir el cáncer. Una vida sedentaria influye directamente en dos de los tipos de cáncer más desarrollados, el de mama y el de colon; por lo que algo tan simple como hacer algo de ejercicio diario está al alcance de todos. Caminar a un paso ligero, bajar las escaleras de un edificio o incluso bailar son suficientes para conseguir la media hora de actividad física diaria recomendada. |