Dos apartados imprescindibles

  • Formación. Limítate a poner tus estudios más recientes, es decir, si has realizado una carrera universitaria no es necesario que pongas en qué centro realizaste la educación primaria ya que se presupone que tienes esa formación. Si tienes estudios superiores, es opcional que pongas el tipo de bachillerato que realizaste, pero no es algo totalmente imprescindible. En cualquier caso, incluye las fechas de realización de tu formación académica así como el centro y población en la que tuvo lugar. Si estás actualmente realizando algún tipo de estudio, añádelo también en este apartado y no te olvides de ponerlo en el currículum como ‘”formación en curso”.
  • Experiencia. Aunque creas que es el apartado que más interesa a la empresa, no siempre tiene porqué ser así. Puedes ‘seducir’ a los seleccionadores con el apartado anterior de “formación” o simplemente pueden entender que no has podido adquirir experiencia hasta el momento. Por eso, en ningún caso mientas. Aquí deben quedar reflejados todos aquellos trabajos que creas que te pueden ayudar a obtener un puesto de empleo. Y es que aunque no debamos mentir, podemos omitir aquellas experiencias que no creamos interesantes. Sin embargo, siempre es preferible aportar toda la información que creamos valiosa como experiencias no remuneradas, prácticas o pequeños trabajos puntuales que no tienen que ver con tu formación. Para labrarnos más experiencias, tenemos que empezar con lo ‘poco’ que podamos tener para seguir creciendo profesionalmente.

Para dar solidez al currículum

Todos hemos tenido un primer currículum, por ello hay que ser conscientes de que poco a poco iremos adquiriendo nuevas formaciones y experiencias que le den ‘más vida’. Mientras tanto, es recomendable dar solidez al CV aportando otros documentos o añadiendo alguna información que reafirme que somos aptos para el puesto.

  • Datos personales. No olvides añadir tu teléfono móvil y un fijo para poder localizarte si eres uno de los candidatos. Tan importante como el teléfono es el correo electrónico, ya que hoy en día es una de las formas más habituales para que la empresa contacte con los postulantes. Si no lo sueles consultar, acostúmbrate a mirarlo cuando mandes un CV y comprueba también la carpeta ‘spam’ de tu bandeja de entrada ya que a veces pueden derivar los emails de desconocidos a allí.
  • Referencias. No necesitas haber trabajado previamente para tener buenas referencias. Un profesor, un responsable en una actividad de voluntariado o un tutor durante alguna formación o curso pueden ser válidos para que la empresa conozca desde el punto de vista de otras personas que mereces tener una oportunidad. Si anteriormente sí que has trabajado, por muy irrelevante que te parezca, pide referencias a tus antiguos superiores y conseguirás confianza ante los seleccionadores.
  • Habilidades. ¿Sabes tocar un instrumento? ¿Ganaste un concurso de pintura? Escribe cuáles son tus principales habilidades ya que pueden ser interesantes para la empresa. Una persona que practica un deporte durante toda su vida denota esfuerzo, constancia e interés, por lo que puede beneficiarte a la hora de gustar a la compañía.
  • Disponibilidad. Hazle saber a la empresa cuándo estarías dispuesto a incorporarte y a qué horario te podrías adaptar. Intentar ser lo más flexible posible en este aspecto, ya que un candidato que pone restricciones antes de entrar a trabajar no suele ser el elegido. Puedes mostrar una libre disposición en tu currículum y si llegas a realizar la entrevista de trabajo puntualizar junto con el evaluador tus limitaciones horarias.
  • ¿Pongo lo que quiero cobrar? Definitivamente no. Hoy en día las empresas tienen bastante claro lo que quieren o pueden pagar a sus empleados por lo que seguramente el tema del sueldo no será un aspecto a negociar con los candidatos.